Los ojos y oídos de los industriales guanajuatenses deberán estar fijos sobre lo que suceda a partir de este miércoles en Washington, cuando se reúnan los equipos económicos de México y Estados Unidos para revisar aspectos en conflicto dentro de la implementación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), primordialmente lo correspondiente a las llamadas reglas de origen en el sector automotriz.

La secretaria de Economía de México, Tatiana Clouthier y el embajador Esteban Moctezuma estarán trabajando al lado de Gina Raimondo, secretaria de Comercio de Estados Unidos y su representante comercial para el T-MEC, Katherine Tai en sesiones que concluirán el viernes 23 de julio. Otro de los aspectos centrales será la revisión de las quejas en materia laboral, que involucran a la General Motors en Silao.

Hasta ahora, las compañías mexicanas y el gobierno federal han tratado de burlar el espíritu de reglas de origen y sueldos en el sector automotriz, pues han puesto en la mesa una interpretación de que se cumple con los requisitos del T-MEC al señalar que 40 a 45% de los componentes de un vehículo se ensamblen en plantas con salarios de al menos 16 dólares la hora, si suma los que importa de las plantas en EE. UU. que pagan esos sueldos. Algo que hace nugatorio el esfuerzo de emparejar los sueldos de los trabajadores en América del norte. Washington señala que ese es el origen de la regla y que por ello solo se deben contabilizar las partes producidas en territorio mexicano.

En la producción de autos, el T-MEC incrementa el Valor de Contenido Regional (VCR) de 62.5 a 75%, con una nueva metodología. Se establecieron requisitos salariales que estipulan que entre 40 y 45% del contenido del automóvil lo hagan trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora.

Hay que decirlo con sus letras. En esta interpretación el sector automotriz nacional y el gobierno de la Cuarta Transformación les dan la espalda a los trabajadores mexicanos, quieren cumplir las reglas de origen en materia de salarios con lo que ganan los estadounidenses.

En los Estados Unidos la posición es que si no se cumple con su interpretación del tratado, los autos que se exporten a su país deberán entonces pagar aranceles y quedarán fuera de los beneficios de libre comercio del T-MEC.

Aviso de Ocasión

Ya han comenzado las inspecciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del gobierno federal a General Motors, donde se supervisa que no haya presiones indebidas a los trabajadores en el proceso donde deberán conocer el Contrato Colectivo de Trabajo y determinar si lo aprueban. Esta consulta deberá estar lista a más tardar el 20 de agosto.

Sin embargo, en el trance, diferentes grupos de trabajadores han estado señalando algunos vicios que han generado el estado de conflicto que hoy tiene a la empresa bajo el ojo del propio Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo horarios con 12 horas por turno, lo que se convierte en un riesgo laboral por la especialización y exigencia; además de que hay áreas donde los trabajadores solo tienen de 10 a 15 minutos para poder ir al baño o inclusive comer, dada la carga de trabajo.

Otro de los puntos que han ido emergiendo, como señalamiento de los trabajadores, es que el sistema de transporte que los lleva a la empresa, pertenece ni más ni menos que a Tereso Medina, coahuilense líder del cuestionado sindicato Miguel López Trujillo. Un negocio hecho a expensas de los trabajadores y en contubernio con General Motors, algo que necesita ser revisado a fondo por la autoridad laboral.