En el año 2000, el advenimiento de una nueva corriente de pensamiento propició cambios fundamentales en la vida política de la nación. Ante la incertidumbre sobre el destino de las instituciones que sirvieron de base a la vigencia de dos tesis políticas fundamentales: el nacionalismo revolucionario y la sociedad igualitaria que forman parte del lema: democracia y justicia social, un grupo de ciudadanos compuesto por militantes experimentados y jóvenes universitarios, se dieron a la tarea de mantener en la conciencia ciudadana, esas ideas fundamentales, a las que la moda consideró con mayor o menor fuerza, ideas pasadas de moda.

Como todo movimiento político nuevo, fue visto con indiferencia por otras corrientes partidarias de lo que llamaban, en aquella época, la política del cambio. Muchas personas supusieron que el cambio implicaría el fortalecimiento de la democracia, entendida como forma de vida, fundada en el constante mejoramiento de las mayorías. Ocurrió lo previsible: una concentración del poder público y la riqueza, en cada vez menos personas.

Las tesis mencionadas en los documentos básicos de la naciente organización continúan siendo objetivos políticos para consolidar las ideas de democracia y justicia social: la evolución del sindicalismo; el fortalecimiento del ejido y del mercado público, como instrumentos de la democratización del capital; el avance de la escuela pública, laica, gratuita y obligatoria; la autonomía para mantener la educación bajo los postulados de la libertad de pensamiento, de expresión y el libre examen de las ideas; la rectoría económica del Estado; la economía mixta y la protección a instituciones básicas como la familia y la escuela, fueron llevadas y mantenidas en la conciencia de cientos y acaso miles de ciudadanos, que aún creen en la fortaleza del Estado como medio para cumplir y hacer cumplir las leyes.

Con motivo de ese aniversario, recuerdan la memoria de los fundadores entre los que se encuentran algunos que ya rindieron tributo a la madre tierra, como Antonio Chávez Mena, Juan Manuel González, primer tesorero de la agrupación; José Gilberto Moreno Fuentes, primer vocero del organismo; el Lic. Ángel Arellano Espinosa, primer secretario fundador.

Recuerdan con especial afecto a Don Jesús Flores Alcalá; al magnífico legislador Luis Dantón Rodríguez; a Don Emerio Jiménez Gutiérrez; al amigo José Juan Cárdenas,  oriundo de Valle de Santiago, tesorero sustituto de don Juan Manuel González Razo.

Ciudadanos de: Silao, Salamanca, Dolores Hidalgo, Celaya, Pénjamo, Irapuato, Guanajuato, San Luis de la Paz, San Francisco del Rincón Purísima de Bustos y San Miguel de Allende, fueron solidarios y fundadores en sus municipios de ese movimiento.

Envían un fraternal saludo al Lic. José Huerta Aboytes, al Dr. Rafael Sánchez Leyva, a la Lic. María Elena Cano Ayala, al Lic. Rubén Alberto Zavala. Dirigentes y benefactores de esa corriente del pensamiento político de Guanajuato.

Especial reconocimiento se tiene al Abogado y Notario Público, José Mendoza Lugo, bajo cuyo patrocinio se fundó este organismo, el 13 de septiembre, del año 2000.