Roberto López

San Miguel de Allende.- En la construcción del paso deprimido ‘El Pípila’, uno de los principales desafíos es la ingeniería hidráulica; para garantizar que no habrá inundaciones se instaló un cárcamo con tres bombas que solamente sacarán el agua que se genere en la zona y con un sistema de rejillas pluviales en los límites de la obra con las colonias aledañas.

Con un recurso de 326 millones de pesos, destaca la ingeniería hidráulica del proyecto, diseñada y construida por técnicos, ingenieros y proyectistas profesionales y altamente capacitados.

El desafío proviene de que la zona donde se desarrolla el proyecto, es un área de gran captación de agua por el drenaje pluvial y sanitario proveniente de colonias contiguas; para esto, la obra contempla la construcción y colocación de rejillas pluviales en los límites de las calles que desembocan hacia el paso deprimido para evitar que el agua llegue al punto central. La ingeniería del cárcamo de bombeo permitirá redirigir el agua por canales pluviales para evitar que se genere una alta concentración de líquido.

Este cárcamo de bombeo, con capacidad de desahogar hasta 130 litros por segundo, está reforzado con tres bombas sumergibles en el centro del paso deprimido, diseñadas para trabajar por demanda, es decir, gracias a su sistema electromecánico, una vez que detecta la entrada de agua, comienza a trabajar una primera bomba, y sólo si es necesario, entran en acción las dos restantes para mantener el flujo de agua.

Además, si por alguna razón se va la electricidad, el cárcamo de bombeo cuenta con su propio sistema para permanecer en funcionamiento, lo que anula el riesgo de presentar alguna inundación del paso deprimido.

LC