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Agencias

Ciudad de México.- Santiago Giménez nació en el 2001, dos años después de aquel ‘Azulazo’, del gol de oro de Alejandro Glaría del Pachuca en la final del Invierno de 1999 contra Cruz Azul, donde —dicen— comenzó la maldición de los cementeros en eso de perder finales.

El delantero, nacido entre las entrañas celestes, reprobó la clase de historia: “no estaba enterado de eso”, pero afirma que es momento de dejar los fantasmas de lado y ver hacia adelante, hacia el nuevo reto.

Cementeros y Tuzos se verán las caras en las semifinales, y los recuerdos de la nación azul vuelven a florecer, aunque en el interior del equipo, se hacen fuertes, quieren ignorar lo que sucedió años atrás: “Lo único que podemos hacer es manejarlo, ser fuertes, no pensar en lo que pasó, ni lo que viene de fuera. Este puede ser el torneo indicado, eso es lo importante”.

A Pachuca hay que tratarlo con respeto, por ahora: “Pachuca fue de los equipos que mejor cerró el torneo. Tiene un gran plantel, tiene mucha garra, pero no hay que pensar en lo que hagan ellos, sino en lo que hacemos nosotros”.

Al parejo

Paulo Pezzolano, técnico del Pachuca, no ha dejado de elogiar al Cruz Azul, desde que supo que les tocaría como rival. “Los técnicos dicen eso por lo que vieron en la fase regular, pero estamos en la Liguilla. Ya no pensamos en lo que hicimos, sino en lo que tenemos que hacer. De aquí en adelante, todo es nuevo, todos estamos al parejo, y yo también puedo decir que estamos ante un rival complicado”.

Pumas ni siquiera clasificó a las finales. Chivas se quedó en repechaje. América se fue en cuartos. De los grandes, sólo queda Cruz Azul

“Sí, somos el único grande que seguimos en semis, pero si no conseguimos el objetivo final, de nada vale… No podemos presumir nada hasta que levantemos la Copa. Queremos ir paso a paso. Primero es Pachuca y después la final”.

Giménez no tuvo el torneo que hubiera querido. Inició como titular, pero la falta de gol lo relegó a la banca, gol que logró hasta los cuartos de final ante el Toluca: “Fue un gran momento, muy lindo. Los tiempos de Dios son perfectos y sé que me pusieron ahí para disfrutarlo. El anotar te da confianza, pero lo primero es el equipo, pienso más en mi equipo que en mi propio bien”.

ndr