Crédito vs Capital

El Tsunami Zombi

En su última aparición pública, el expresidente Ernesto Zedillo advirtió del riesgo que representan para el sistema bancario y la economía, el aumento de las ‘Empresas Zombis’ como consecuencia de la pandemia.

Este término fue acuñado en 2008 por los economistas Anil Kashyap, Ricardo Caballero y Takeo Hoshi en un ensayo publicado sobre el estudio de la década perdida en Japón, con relación al estancamiento económico que detonó el desplome del mercado bursátil y la caída del precio de los activos inmobiliarios en casi 50% a inicios de los noventa en el país oriental. Poniendo la atención en un problema derivado del ciclo económico, pero que ahora ha evolucionado como una tendencia secular.

En la crisis japonesa referida, los bancos nipones ante la posibilidad de incurrir en pérdidas masivas por incumplimiento optaron por refinanciar y mantener el acceso al crédito a empresas con un perfil claramente insolvente, a lo que se sumó la drástica reducción en las tasas de interés impulsada por el banco central. De esta manera se interrumpió la ‘destrucción creativa’ y empresas que estaban claramente destinadas a desaparecer aún permanecían en operación después de una década, gracias al apoyo de los bancos.

Una laxa regulación y un periodo prolongado con bajos tipos de interés que distorsiona la percepción de riesgo se correlacionan para explicar este fenómeno.

Podemos identificar una ‘empresa zombi’, al reunir las siguientes características por un periodo de tres años en promedio:

a) Ausencia de  rentabilidad.

b) Alto endeudamiento.

c) Se depende de contratar más deuda, para poder cubrir el servicio de la deuda, por lo que la cobertura de intereses es menor a uno.

d) La expectativa de rentabilidad futura es pesimista o muy baja respecto a sus pares en el mercado.

En EE. UU. una de cada cinco empresas públicas se encuentra en esta situación y podría seguir creciendo hasta antes de terminar el año. En México, poco se ha estudiado al respecto, aunque debido al poco desarrollo del mercado bursátil el problema se encuentra concentrado en empresas sin acceso al mercado de valores, por lo que diagnosticar la situación es complicado, pero la alerta del doctor Zedillo debe tomarse con seriedad, si consideramos que, a consecuencia de la pandemia, la ABM anunció que 3.3 millones de créditos que corresponden a Micro, Pequeñas y Medianas Empresas solicitaron apoyo de los programas de diferimiento.

El paquete de medidas regulatorias anunciado el pasado 23 de septiembre por la CNBV, buscando incentivar y permitir a los bancos la reestructura de créditos, debe ser observado de cerca, pues si bien tiene una finalidad muy noble buscando aliviar a las empresas afectadas por la crisis actual, presenta graves conflictos de interés, ya que las instituciones bancarias podrían evitar reconocer la gravedad del impacto sobre su cartera de crédito, precisamente por un relajamiento regulatorio, al que se suma el debilitamiento institucional que ha sufrido este órgano regulador.

En los países que ya han pasado por esta situación, las ‘empresas zombis’ además de debilitar el sistema financiero han provocado una caída en la productividad, impidiendo una recuperación económica robusta. La falta de transparencia en este tema podría provocar incertidumbre entre los ahorradores e inversionistas de los bancos, especialmente de aquellos que cotizan en el mercado de valores, debilitando lo que se pretende fortalecer en principio.

Aunque los efectos no se ven inmediatamente, la mejor alternativa que tenemos es una mayor apertura ante la inversión privada y para ello es necesario que haya confianza además de infraestructura. Los estados pueden trabajar en ello sin esperar a que el gobierno federal haga lo propio, enfocando la atención en mejorar la garantía de cumplimiento de contratos y la seguridad pública.