Grado de Inversión

El pasado miércoles 11 de noviembre Fitch Ratings ratificó la calificación de la deuda soberana de nuestro país en “BBB-“, con una perspectiva estable. Transcurrieron 210 días para que esta agencia calificadora se pronunciara nuevamente sobre la calidad crediticia de México, después de haber rebajado su calificación en abril, para dejarla en el escalón previo a perder el grado de inversión.

De acuerdo con Fitch Ratings, la categoría “BBB” corresponde a países con grado de inversión. Este grupo, actualmente tiene una expectativa de riesgo de incumplimiento bajo y la capacidad de pago de los compromisos financieros se considera adecuada, pero susceptible de que la condiciones económicas y comerciales afecten esta capacidad.

Las naciones que esta calificadora mantiene en esta categoría son las siguientes:

Lo anterior es importante para entender que además de revisar los fundamentales de nuestro país, inevitablemente hay una evaluación comparativa del desempeño de las finanzas públicas con relación a sus pares en esta categoría:

1.            México registrará uno de los déficits fiscales más bajos y también se espera un aumento en el cociente de Deuda/PIB de 7 puntos porcentuales para estabilizarse alrededor del 50%, dentro de la mediana proyectada para los países en la categoría “BBB”.

2.            El Estado de Derecho permanece débil respecto a los pares del grupo “BBB-“, en relación a aspectos como combate a la corrupción y la violencia.

Si bien nuestro desempeño como nación ha estado dentro de la media en comparación a sus pares calificados en el mismo rango, los principales riesgos continúan, amenazando el grado de inversión.

La afirmación de la calificación no tuvo efectos releventes en la prima de riesgo, ni en la disminución de los precios de los Credit Default Swaps, por lo que el mercado ya anticipaba esta confirmación. Con base en ello, será importante esperar a que se pronuncien las otras dos calificadoras.

S&P publicó su última revisión el pasado 26 de marzo y Moody’s el pasado 17 de abril. Ambas rebajaron la calificación asignando una perspectiva negativa, por lo que cualquier cambio proveniente de estas dos calificadoras podría impactar en la percepción de riesgo de nuestro país, acotando, que es remota la probabilidad de perder el grado de inversión por el momento.

No hay que perder de vista que el común entre las calificadoras desde la última revisión hasta ahora ha sido observar el desarrollo de la crisis sanitaria, el potencial de crecimiento a mediano plazo, el debilitamiento institucional y el deterioro o mejora de las finanzas de PEMEX (El punto más débil).

Mientras tanto la SHCP aprovechó la ventana de oportunidad y llevó a cabo operaciones de refinanciamiento el lunes pasado, por US $6,600 millones, mejorando el perfil de vencimientos para 2022 y aprovechando el entorno de tasas de interés bajas a nivel internacional.

Así que, por el momento, México ganó una batalla valiosa, pero aún falta para lograr el conseguir el anhelado punto de inflexión.