El Buen Fin

La décima edición de ‘El Buen Fin’ tiene una duración de 12 días con la intención de evitar altas concentraciones de compradores para prevenir contagios, así como buscar la ansiada reactivación del consumo. Esta iniciativa impulsada en 2011 buscaba incentivar el consumo interno, al ofrecer un evento comercial coordinado con descuentos y promociones especiales, inspirado en el Black Friday y el Ciber Monday que se llevan cabo en EE. UU. posterior al día de Acción de Gracias. Desde su lanzamiento las ventas conjuntas de las empresas participantes en la campaña han logrado crecer nominalmente cada año incluso por encima de la inflación, sin embargo, en esta ocasión enfrenta el escenario muy desafiante.

Como antecedente tenemos que en la edición pasada se alcanzó una venta de  117 mil 900 mdp que representó un crecimiento anual de ventas totales del 4.9%. De esas ventas el 9.4% fue realizado a través del canal digital y el principal medio de pago fue tarjeta de crédito con 45% de las compras. Adicionalmente como referencia reciente, la edición del Hot Sale 2020 a finales de mayo, en pleno confinamiento por la pandemia, las ventas totales se incrementaron respecto al año pasado 158% y el uso de tarjeta de crédito fue el segundo medio de pago más preferido con 38% de participación según el reporte de resultados de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).

Para este año se anunció que 109 mil 303 establecimientos se registraron para participar en la campaña, casi un 19% más que el año pasado.

Con base en lo anterior los principales protagonistas de esta edición serán el ecommerce y la confianza del consumidor. Tenemos como referencia la dinámica en EE. UU. que refleja un incremento anual en ventas online del 113% al cierre del 3Q, lo que nos hace esperar que, en México, la participación del ecommerce en el Buen Fin supere el 30% de las ventas totales, con base a la expectativa de que cuatro de cada 10 compradores harán sus compras únicamente en línea, producto de mayor penetración intergeneracional en este canal.

De igual manera, podremos analizar si las noticias respecto al progreso con las vacunas han impactado la confianza del consumidor. Ya que la cautela del consumidor ha causado grandes estragos a los sectores relacionados con la categoría de viajes, hotelería y transporte, en 2019 este segmento participó con el 7% de las ventas totales y durante la edición del Hot Sale 2020 fue una categoría que evidentemente retrocedió, con una caída del 42%.

Otro potencial obstáculo es el crédito. La ABM anunció que

4.3 millones de créditos relacionados con el consumo, se adhirieron a programas de apoyo. Este factor será determinante, pues las estrategias financieras de Meses Sin Intereses y Diferimientos de Pago llegan a ser igual de relevantes o incluso más que las estrategias de venta a través de descuentos y/o productos de regalo. Tan solo en el reporte de intención de compra publicado por AMVO se espera que el 62% utilice la tarjeta de crédito como medio de pago. 

 Con información disponible en CNBV al mes de septiembre podemos observar datos inquietantes en comparación con noviembre de 2019:

La cartera de crédito al consumo disminuyó 9.27%.

Los 10 bancos que presentan los mayores índices de morosidad en la cartera de consumo concentran el 15% de la cartera.

La cartera de crédito de Tarjetas de Crédito disminuyó 14.06%. y hay una disminución de un millón 718 mil 134 de tarjetas de crédito equivalente a 6% menos plásticos activos.

Todo hace parecer que el sector bancario podría tener poco apetito. Habrá que revisar los resultados finales de la edición, pero por el momento es un claro ejemplo de la importancia de contar con un sistema financiero sano.