Tiene razón el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo cuando señala que en este sexenio el gobierno federal se ha ensañado con Guanajuato en cuanto al gasto federalizado. Más si se toma en cuenta lo que aporta la entidad a la economía nacional, 4.2% de su riqueza, el sexto lugar nacional.

La aportación de Guanajuato se logra por la especialización de su economía, su industrialización, la transformación de la materia prima. Muy distante a lo que aportan estados que solo entregan materia prima, cuales economías de un temprano siglo XX, como Tabasco, que aporta solo 2.3% o Chiapas con 1.4%. Economías extractivas y agrarias.

Para 2022, las cuentas le indican al mandatario estatal que Guanajuato no fue considerado con grandes obras de reactivación económica en el apartado Prioridades de inversión del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2022. Nuevamente. Se han enfrentado, además, los estragos de la pandemia con recursos federales en números similares a 2017-2018.

La situación le preocupa, porque se requiere de gran infraestructura para potenciar los logros locales. Pero no hay dinero por el momento. Guanajuato, por ejemplo, exporta 24 mil millones de dólares, más que lo que hacen Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Querétaro, Veracruz. Solo lo superan los estados fronterizos.

Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, no puede esperar algo diferente. El presidente Andrés Manuel López Obrador, no quiere cambiar las condiciones de coordinación fiscal, porque considera que hay corrupción en el manejo de los recursos por parte de los estados y hasta que no vea que eso ya no existe, hará algo. Luego entonces, no hay voluntad política. Se basa en sus creencias y ni siquiera entra en el análisis de que una cosa es cómo gastan los estados y otra lo que realmente deben percibir con base a sus aportaciones fiscales, más allá de cómo debe apoyarse a regiones atrasadas en desarrollo.

Por eso, debe encontrar mecanismos para empujar los proyectos que se plantea para Guanajuato. El sector privado pudiera estar dispuesto a apuntalar el desarrollo en una entidad donde hay condiciones propicias de inversión y le resultaría factible encontrar personas más calificadas para un desempeño más especializado en el trabajo.

Tres años son pocos para lograr la detonación anhelada, pero si se puede avanzar en las bases para esa transformación que se busca, a una economía fortalecida tecnológicamente, la Industria 4.0.

Resulta revelador que, ante la necesidad, además de la deuda pública contraída, el gobernador precise el uso del fondo de pensiones del estado, el dinero en ISSEG, indicándose que hay más de 30 mil millones de pesos en sujetos financieros y que los rendimientos se invierten en el desarrollo de infraestructura.

Busca estirar la cobija, pero hace falta el dinero federal negado. Así, el talento debe fluir en su equipo, para hacer lo que se pueda con lo que se tiene.