Onofre Lujano

Acámbaro.- En su visita a Acámbaro, el obispo Salvador Rangel Mendoza externó su preocupación por lo que ha provocado la pandemia, donde uno de los servicios para la gente como es la Educación se ha visto severamente afectado y existen pronósticos de que esta generación será de las más atrasadas en los conocimientos académicos.

Durante su visita este fin de semana en Acámbaro, fue recibido por la alcaldesa Claudia Silva Campos y miles de personas que se congregaron en el atrio de la iglesia para venerar a la Virgen de la Soledad. Además, decenas de gentes al terminar la misa, buscaron saludarlo y felicitarlo, recordando que fue hace 48 años cuando llego a Acámbaro. 

El obispo recordó que esta pandemia ha traído tristeza, soledad y muchos seres queridos partido.  “Junto con la pandemia mucha gente está sufriendo porque no tienen que comer o curarse y lo más lamentable es que no cuentan con recursos para llevar a la escuela a sus hijos”, señaló.

Cuenta que en la diócesis de Chilpancingo-Chilapa cuentan con algunos colegios y en Chilapa tienen dos. Señaló que la población escolar tiene miedo de la pandemia. Además, muchos han perdido el trabajo y no tienen con que pagar la educación.

Señaló que la generación que viene después del Covid-19 va a ser “la más tonta de los últimos tiempos”. Por otra parte, destacó que esta pandemia ha trastocado la economía de las familias y sobre todo la educación.

El Presbiterio Diocesano, Institutos de Vida Consagrada y Laicos de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, felicitaron  al Obispo Mons. Salvador Rangel Mendoza O.F.M. por el RECONOCIMIENTO que le fue otorgado por el H. Ayuntamiento Constitucional de Chilpancingo de los Bravo, Guerrero., al ser considerado “el Obispo de la Paz”, por su incansable trabajo pastoral en la construcción de la paz y la concordia en el  estado de Guerrero y en especial, en favor del pueblo de Chilpancingo.