Ahora que pareciera que estamos entrando a las convulsiones generadoras de la nueva era, el acoso de la enfermedad y la muerte se encuentran en su punto más álgido, pues el mundo ha superado los 90 millones de infectados y ya registra más de dos millones de muertos. Nuestro país, en tanto, ya ha rebasado el millón 500 mil enfermos con casi 150 mil fallecidos.

Bajo este contexto la sociedad mundial se encamina a la consecución de una era muy diferente a las vividas, una era que amenaza con sacudir al planeta con cambios de alto impacto. Como dirían los conspiracionistas, estamos ante la construcción de un nuevo orden mundial, sometido al imperio de los dueños de los grandes capitales.

Pero de igual forma, los signos de los tiempos nos orillan a revisar las posturas de los visionarios apocalípticos que siguen muy de cerca las predicciones escatológicas que describen los indicios del fin de mundo, comparando esta pandemia con las predicciones de la destrucción de nuestra sociedad.

Ciertamente que muchas pueden ser las posturas ideológicas que el fenómeno del coronavirus como enfermedad letal y llamado de atención representan para la vida en sociedad, pero también cierto es que el estado de alerta máxima decretado por el gobierno del estado no se puede menospreciar. Esta semana el número de contagios ha aumentado de manera preocupante, los hospitales ya se encuentran desbordando de enfermos que demandan atención crítica y la muerte cada vez está más cerca de nuestras casas.

Precisamente sobre la participación de los dueños del mundo, ahora resuenan lacerantes las palabras de Bill Gates cuando afirmaba que los primeros meses del 2021 serían los más catastróficos por la expansión más intensa del virus, aunado a la presencia de una nueva cepa con mayor capacidad de contagio. De la misma forma casi profética, el portavoz de los poderosos afirma que será hasta la primavera de este año que las vacunas alcancen una escala de impacto mundial, conteniendo el avance de la enfermedad, aunque no su desaparición.

Así las cosas, el peligro de contagios masivos y pérdida de vidas seguirá latente y cada vez más intenso, lo que obliga a endurecer las medidas sanitarias de protección personal, evitando en lo posible salir de casa y utilizando siempre el cubrebocas y demás medidas preventivas. Aunque ya están llegando las vacunas, aún no se puede tener acceso a ellas de forma significativa y las condiciones de riesgo siguen siendo las correspondientes al semáforo rojo.

Este año aún nos guarda muchas sorpresas en cuanto a los grandes cambios que el tal nuevo orden universal verá venir, siendo impactados hasta lo más profundo rubros como la educación, la cultura, el turismo, la economía, el avance tecnológico e industrial y desde luego la política. Vienen campañas electorales trascendentes para el estado y grandes retos para mantener condiciones de éxito y progreso social.

En el ámbito mundial este miércoles 20 de enero pueden detonar los grandes conflictos que siempre han amenazado la vida del país que marca el rumbo de la mayor tendencia política y económica, el odio y la división social pueden dar cauce a la inconformidad postelectoral, rompiendo el equilibrio del imperio capitalista, lo que puede ser el inicio de su destrucción y caída, marcados por las encriptadas palabras proféticas de Nostradamus en torno al 2021: “Pocos jóvenes: medio muertos para empezar/ Padres y madres muertos de infinitos dolores / Mujeres de luto, la pestilente monstruosa: / El Grande no será más, todo el mundo se acabará”.

Entre las palabras oscuras y confusas de tan célebre personaje, también podemos encontrar la profecía de una Tercera Guerra Mundial o la llegada del Anticristo. En fin, muchos cambios veremos en este pandémico año y debemos estar listos para sobrellevarlos sin perdernos en el camino, cuidémonos y cuidemos a la familia.

Del destino inexorable, nadie jamás ha escapado.