Conserva tradición de canastas

Fotos: Eduarto Ortega

Arturo Delgado González tiene más de 60 años elaborando estos cestos que hoy ya casi nadie hace

Regina Solorzano

Irapuato.- Las canastas fabricadas para la venta de fresas son un producto artesanal que se realiza en Irapuato desde hace muchos años, sin embargo, la elaboración y técnica de tan famosos cestos no ha sido valorada en su justa dimensión, y con el tiempo se está quedando en el olvido.

Don Arturo Delgado González vive en Purísima del Progreso, en Irapuato, y desde su casa se ha dedicado desde los 10 años de edad a la elaborar canastas de carrizo para fresas. Ahora tiene 77, pero  continúa con el legado que heredó de su padre y él busca dejar a sus hijos.

Por instrumentos de trabajo tiene varas de carrizo, un cuchillo, una piedra para aplanar,  listón de plástico, sus manos, uñas y pies. Necesita estar descalzo y tener  las uñas de las manos largas para cortar con facilidad.

“La gente cree que es por mugroso, pero se necesitan largas para agarrar rápido las varas y cortarlas, porque sin uñas pues es más tardado”, comentó don Arturo.

Para hacer una canasta, primero coloca en el suelo a manera de asterisco cuatro tiras de carrizo previamente aplanadas. Después, comienza a entrecruzar tiras más largas y delgadas para trenzar y darle forma al cesto. Finalmente, coloca en la agarradera, y sobre la parte superior, una tira de plástico que hará la canasta más resistente.

Se pierde legado

Pese a que es una tradición familiar, los hijos de Don Arturo no desean continuar con la fabricación de canastas, posiblemente por las jornadas laborales que implica este trabajo y el poco sueldo que se recibe a cambio.

“Se gana muy poquito y hay que trabajar todo el día. Me da tristeza. Me hubiera gustado que mis hijos se interesaran en esto, pero acabándome yo, se acabo ésto”, comentó el artesano con notable melancolía.

El irapuatense solía hacer todo tipo de canastas, pues antes eran de uso cotidiano para la gente: “pero todo eso ya se acabó, ahora sólo se venden para fresas”, dijo, además de que afirmó que ya es poca gente la que continúa dedicándose a la hechura de estas piezas, en su opinión, a causa de la llegada de las grandes fábricas a la ciudad, que han provocado que los jóvenes decidan trabajar en ellas y olvidar las prácticas familiares.

Don Arturo es consciente de que su trabajo es muy valioso, pues casi nadie lo hace, no obstante, acepta con tristeza la gran posibilidad de que está técnica tan antigua y preciada, pronto desaparecerá en la memoria de los irapuatenses.

Para apuntar

Don Arturo elabora aproximadamente 2 canastas con capacidad para 6 kg de fresa por hora y vende unas 80 por semana, aproximadamente en 9 pesos cada una.