Juana Adriana Rocha

Guanajuato.- Luis Antonio Ruiz Saucedo nació en Morelia en 1994. Estudió biología en la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo (UMSNH). Ha participado en proyectos de restauración ecológica en bosques de niebla, templados, selvas secas y ha evaluado reforestaciones en la Reserva de la Mariposa Monarca. Actualmente trabaja en una huerta de zarzamora como técnico y en el laboratorio de Ecología de la Restauración en la Facultad de Biología de la UMSNH como parte de su proceso de titulación.

A través de su cuenta de Twitter (@nilosignoro) el biólogo Luis Antonio Ruiz Saucedo difunde la ciencia y comparte su pasión por los árboles, que surgió en la infancia cuando jugaba en el jardín de su abuela materna.

México es el país con mayor diversidad de pinos en el mundo, dato que pocos saben, y que es posible conocer gracias a las publicaciones de Luis.

¿Cómo nacen nuestros bosques?

Hace 300 millones de años surgieron los ancestros de la familia Pinaceae en el hemisferio norte de la tierra. Pero hasta el Cretácico (hace 64 millones de años) el género Pinus comenzó a diversificarse.

En este periodo casi no había hielo y nieve en los polos, lo que favoreció a los pinos. Tanto estos árboles como los dinosaurios comenzaban a ponerse cómodos cuando cayó el meteorito que eliminó a las grandes bestias.

Cuando la tierra se enfrió, en el Cenozoico, los pinos ‘migraron’ hasta nuestro territorio, alejándose de los climas gélidos. En la última era del hielo (hace 10 mil años), grandes mamíferos como los mamuts y los tigres diente de sable también se establecieron en lo que ahora es México.

La última glaciación que abarcó Canadá y parte de Estados Unidos, cubrió de hielo los pinos que quedaron al norte del continente.

El surgimiento de nuevas especies

Luis Antonio Ruiz nos recuerda que México se encuentra en el ‘anillo de fuego’, zona de gran actividad sísmica y volcánica que ha moldeado los suelos.

“Así se han formado las sierras y cordilleras, creando una compleja superficie terrestre. Esto ha ocurrido al mismo tiempo que las glaciaciones e interglaciaciones (cuando retroceden los glaciares)”, detalla el biólogo.

Así como el frío extremo no favorece a los bosques, tampoco lo hace el calor. Así que los pinos se concentraron en las montañas, donde formaron ‘islas’ que los aíslan de otras poblaciones de pinos.

Por obra de un proceso llamado especiación, cada una de estas islas adquiere sus propias características y así surge la diversidad de la que hablamos.

Cambio climático, el enemigo

Ruiz Saucedo reconoce que “las actividades humanas y el cambio climático acelerado están amenazando a los pinos mexicanos.” Casi la mitad de las especies están en peligro de extinción (entre ellas el pino azul y el peninsular)

“Antes tenían cientos o miles de años para adaptarse o migrar, pero nosotros les damos décadas”, agrega.

Se estima que los ecosistemas de países tropicales y subtropicales se volverán más áridos debido al cambio climático.

“México, al encontrarse dentro de estas regiones y ser rico en diversidad de especies arbóreas como los pinos, encinos y leguminosas, es una zona vulnerable ya que el cambio climático ocurre de forma acelerada dificultando que las especies tengan tiempo de migrar o adaptarse, en especial los bosques templados ya tendrán que sufrir nuevas condiciones como la falta de agua, nuevas plagas, enfermedades e inviernos más gélidos”, advierte Luis Antonio Ruiz.

De acuerdo con el investigador Cuauhtémoc Saénz-Romero y sus colaboradores, en nuestro país “se estima un incremento en la temperatura de 3.7°C y una disminución de casi el 20% de lluvias a finales de este siglo”.

¿Esto es reversible? Urge emprender proyectos para la conservación y restauración de nuestros bosques, enfocados al rescate de la diversidad y a “garantizar los futuros recursos como el agua, la madera y los alimentos que necesitamos para vivir”.