Scarleth Pérez

León.- Todos los días, entre las 8 y 9 de la mañana, 130 palomas son trasladas vía terrestre y alejadas de su palomar a más de 30 kilómetros mínimo, en áreas despejadas y alejadas de la ciudad son liberadas; unos 20 minutos después -tiempo variable dependiendo de la distancia- regresan a su hogar. Así se ejerce la Colombofilia en León, es decir, el arte de criar y entrenar palomas mensajeras de carreras.

En León hay 28 palomares registrados en el Club APCL (Asociación de Palomas de Carreras de León), uno de los grupos registrados es el del señor Luis Conejo Sánchez, conocidos como Guerreros del Aire.

Los palomos de Guerreros del Aire tienen su hogar en la colonia Piletas, su palomar se ubica en lo alto de un domicilio, con una amplia vista despejada hacia el norte, este, oeste, centro y sur de la ciudad. Un silbato, el entrenamiento diario y un alto sentido de pertenencia hace que las aves regresen siempre a su palomar, sin importar el tiempo y la distancia. En algunos casos, solo llegan a morir.

“En ocasiones llegan al palomar y pisando la rampa mueren de inmediato. Ese es el amor que le tienen a su hogar”, explica Osvaldo Solano, el pastor entrenador de los palomos.

Todos los palomos de competencia cuentan con su anillo de identidad otorgado por la Federación Mexicana de Colombofilia, cada uno, según el número, color e iniciales indican los datos del propietario, en el caso de Guerreros del Aire el registro los resguarda la APCL.

Los anillos se les colocan entre los 7 días de nacidos y hasta los 10 o 15 días de vida, los portarán por siempre.

Guerreros del Aire, está conformado por dos grupos, el que se ubica en Piletas y otro en los Castillos, cada uno cuenta con su pastor, ambos propiedad de Don Luis, quien además es organizador de la Triple Corona León, carrera internacional que se organiza entre los meses de agosto y septiembre.

Cuidados y riesgos

Los Guerreros del Aire son alimentados con una combinación balanceada de granos de maíz, sorgo, trigo, chícharo, evo, cártamo, garbanzo, cebada, entre otros, con porciones variables dependiendo de cada manejador y según el estado físico que se busque obtener; para complementar su nutrición, les dan minerales con conchitas de mar molidas como base.

Cuando las aves están por competir largas distancias, como alimento extra se les proporciona cacahuate molido, por la energía que este les brinda.

En cuanto a la limpieza, de 1 a 2 veces por semana se les facilita una bandeja con agua limpia, preparada con sales y vinagre para evitar gorupos y exceso de caspa en su plumaje.

Aunque la Colombofilia se trata de un deporte libre de maltrato, que les permite volar en libertad, el riesgo está en los halcones, ya que las palomas son su alimento favorito, pero las partes puntiagudas de los portones o bardas, los cables de alta tensión o el propio humano y sus resorteras, también son enemigos frecuentes.

Una campeona puede valer incluso millones

Una paloma entrenada y bajo estos cuidados puede vivir de 10 a 14 años, con capacidad de recorrer hasta mil 40 kilómetros en menos de 12 horas (distancia aproximada entre Chihuahua y León).

Las palomas campeonas se venden entre 15 mil hasta millones de pesos.

Compiten en León

Cada año se realiza el Triple Corona León, el cual recibe pichones desde enero, son tres meses de recepción y otro más, para reposición por muerte o pérdida. El entrenamiento de esta carrera es de unos cinco meses, consta de vuelos en palomar y después entrenamientos de carretera, en septiembre se lleva a cabo el torneo oficial, mismo que es transmitido en vivo y en directo para que los propietarios internacionales participantes cuenten con la certeza de que sus aves se integraron debidamente.

Además, existen las competencias del Club APCL, dos por año. En una, la categoría es para pichones del año en curso, los anillos y registros deben corresponder, la segunda carrera es para palomas de un año en adelante. Esta es una competencia completamente local.

Sí en tu colonia frecuentemente observas parvadas de palomas volar en círculo y responder al llamado de un silbato, seguramente eres vecino de aves deportistas que todos los días salen a entrenar y que no necesariamente trasladan mensajes.

Luis Conejo: una historia de amor con las aves

Luis Conejo Sánchez creció con la pasión por las palomas mensajeras, desde niño la habilidad de estas aves lo cautivaron. Originario de Salamanca, y residente en León, Guanajuato, pudo iniciarse como colombófilo a los 27 años de edad. Un anuncio en el periódico lo llevó con Marco Antonio Díaz, el pionero local en el arte de criar y entrenar palomas de carreras.

“Necesitaba comprar un rostizador y el señor Marco había publicado uno en el periódico, lo fui a ver a su casa y se cerró el trato, pero nunca vi el palomar. Mes con mes don Marco venía por su dinero y siempre platicábamos, así nos fuimos conociendo. Pero en una ocasión don Marco no regresó y mandó a Isela, cuando le pregunté por el señor me dijo, ‘regresó a entrenar a sus palomas, ya no va a venir él, vendré yo por el dinero’; esa fue mi oportunidad”, contó Don Luis mientras recordaba con carcajadas.

Luego de conocer esa cualidad de Marco Antonio, Don Luis buscó la manera de acercársele, por lo que su respuesta a Isela, la persona que le habían enviado para cobrarle fue, “dígale a Don Marco que ya no le pagaré hasta que venga él”.

La habilidad y ganas de Don Luis lo acercaron con quien fue el experto más reconocido de la ciudad en este deporte. A partir de ese encuentro, el señor Conejo Sánchez visitó a Marco Antonio todos los días.

“Llegué a salir de su casa hasta las 3 de la mañana, me regresaba a Salamanca para trabajar y luego luego saliendo, regresaba con Don Marco a León”.

Tiempo antes, de que Luis conociera a Marco Antonio, ya tenía siete pares de palomas mensajeras, pero necesitaba nodrizas para alimentar los pichones, por lo que Don Luis pidió a su trabajador, que fuera a capturar, palomas callejeras para la crianza, así lo hizo, aunque en el Club de colombófilos en Salamanca no lo pudieran creer.

La técnica de la captura de callejeras tuvo que ser descartada cuando el pionero en aves, visitó el palomar del entonces novato. Don Marco Antonio no quería que sus palomas -las que le facilitó a Luis para empezar- fueran criadas por palomas que no eran ganadoras. Sin dudarlo, Luis accedió a las instrucciones del experto.

En 1995, Luis obtuvo sus primeros premios. Solo había pasado un año desde que inició su instrucción con el pionero colombófilo de la ciudad.

Muchos riesgos, pero grandes satisfacciones

En su experiencia, el líder de Guerreros, sabe que hay muchos riesgos en este pasatiempo y que muchas veces la parvada no regresa completa, pero la satisfacción de tener a la ganadora entre sus crías, lo mantiene firme.

“En una ocasión mis palomas tardaron mucho en llegar, y solo llegaron dos, era una carrera de medio fondo, y de la pena ya ni quería ir a la premiación, Don Marco me convenció, ‘tienes que ir a felicitar al campeón’, dijo, y fui sin ganas. Yo resulté el campeón, únicamente mis palomas habían llegado, algo pasó que se perdieron en el camino”, relató mientras la sonrisa del recuerdo iluminaba su rostro.

Días después, regresó el resto de la parvada perdida de Guerreros del Aire, también la de otros competidores. No saben que pasó, el uso de GPS para seguir el vuelo, apenas está llegando a esta práctica, si antes tenían una idea de las rutas que las palomas seguían, ahora un pequeño artefacto les da la ubicación exacta de su paloma. Casi siempre regresan, algunas veces hasta 4 años después, apunta Don Luis.

Don Luis de ahora 54 años, es un reconocido colombófilo de León.

LC