Ana Lilia Ojeda

San Francisco del Rincón.- Emprendedor del siglo XX, Ignacio Reynoso Delgadillo inmortalizó su fama para quedar siempre en el gusto de propios y extraños con platillos muy mexicanos, como la creación del pambazo —con 87 años de tradición—, frijoles refritos molidos en metate, café capuchino y café americano, aroma que atraía a visitantes a San Francisco del Rincón.

Nació el 24 de febrero de 1912 y falleció el 29 de octubre de 1967. Una de sus hijas, doña Crucita Reynoso Ortega, cuenta la historia que para salir adelante se convirtió en migrante, en Estados Unidos, donde trabajó preparando el lunch de trabajadores de diversos negocios. Ahí se acostumbraba que les entregara un pan para acompañar sus alimentos.

Foto: Ana Lilia Ojeda

A su regreso a San Francisco del Rincón decidió emprender su propio negocio, un restaurante entre Díaz Mirón y Orozco Muñoz, frente al banco Banamex, pero luego de ahí se cambió al Portal Guerrero, lo que hoy se conoce como contra esquina de Presidencia Municipal y se localiza un hotel.

Finalmente se estableció con el restaurante ‘Nachos’ por la calle Tomás Padilla frente a lo que antes era la Cárcel municipal en Presidencia municipal ­—hoy en día, el Museo de la Ciudad—. ‘Nacho’ Reynoso fue el primero en traer carnes frías a la ciudad, antes solamente había tortas de carnitas, aguacate y queso, pero Ignacio Reynoso se animó a comprar carnes frías por kilo para ofrecer a sus clientes algo distinto.

Sabor único

Preparaba artesanalmente y, por sus propios medios, el pan que en Estados Unidos servía para acompañar el platillo, sólo que le aplicó un cambio al estilo mexicano: preparó el chile especial para bañar el pan relleno de frijoles y/o papa. Más adelante le pidió a una panadería en calle Madero el apoyo para tener más piezas.

Personalmente molía los frijoles en metate, los freía hasta dejar una consistencia pareja. Enseguida habría el pan, le ponía los frijoles, los bañaba en salsa y los mandaba directo a freír. Así eran los pambazos originales en San Francisco del Rincón y al momento de emplatar la delicia, los acompañaba de verdura con lechuga y jitomate, acompañados de pollo frito o jamón.

Foto: Ana Lilia Ojeda

Los pambazos de papa igualmente preparados con su propia receta, la papa también se freía, previa a quedar en el centro del pambazo hasta que estuviera doradita.

Así llegó el momento que sábados y domingos, el restaurante ‘Nachos’ estaba abarrotado. Al lugar llegaron artistas que en aquellas épocas viajaban en caravana, atraídos por los inversionistas del cine Ruenes, entre ellos: Acerina y su Danzonera, Carlos Campos, Pérez Prado y Pablo Beltrán Ruiz, entre otros.

Don ‘Nacho’, al morir, heredó este negocio a su familia de 13 hijos, aunque toda la familia se involucró al igual que los nietos. Gustavo y Fernando se quedaron al frente, de ahí salieron recursos para los estudios. Con el paso del tiempo, sólo Gustavo continuó con servicio de cafetería y venta de pambazos, pero la actividad la siguió por la calle Juárez a un costado de Waldo’s hoy en día.

Foto: Ana Lilia Ojeda

Más tarde ‘Crucita’ recibió la oferta de hacerse cargo del Restaurante Simonini, ubicado enfrente de la Parroquia de San Francisco de Asís, espacio hoy convertido en locales y departamentos. Ahí permaneció por varios años y luego cambió a Restaurant Plaza.

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