Todo celebramos la participación ciudadana en las pasadas elecciones, la segunda más copiosa desde que el INE (antes IFE) es un órgano autónomo, con 52.66% del padrón electoral y más aún después de que al concluir los cómputos distritales no hubo incidentes mayores que le empañen la legitimidad de la elección en su conjunto.

A eso, posteriormente se sumaron anuncios relevantes como la nominación del nuevo secretario de Hacienda y el eventual relevo del gobernador de Banxico, ambos con una recepción positiva de los mercados financieros y finalmente este martes obtener la ratificación de la calificación de la deuda soberana por parte de S&P (aunque manteniendo una perspectiva negativa). Todo hace suponer que todo está listo para una acelerada recuperación de la confianza empresarial y de la inversión.

La incertidumbre política y la evolución de la pandemia fueron los principales factores domésticos que contribuyeron al reacomodo de portafolios, reflejando en una disminución de 106.4 mil millones de pesos en la tenencia de valores gubernamentales por parte de extranjeros, en lo que va del año, dato que no incorpora la salida de capitales de empresarios e inversionistas que ante un deterioro del equilibrio institucional optaron por mover sus recursos al extranjero, un monto que incluso podría ser de mayor cuantía.

Si como todo indica, el número de diputados del partido oficial y sus aliados será suficiente solamente para tener la mayoría absoluta (50% + 1), estamos ante un escenario que finalmente ayudaría a disipar la preocupación de un deterioro institucional una vez que inicie funciones la nueva legislatura en próximo primero de septiembre.

La Gobernanza, en lo general, actualmente encabeza el principal factor que obstaculiza el crecimiento económico, de acuerdo con los especialistas encuestados mes a mes por Banxico. Lo que comprende la incertidumbre política interna, la inseguridad y problemas de Estado de Derecho principalmente. Como dato de contexto, este factor era el tercero en percepción de importancia y en los últimos doce meses ha crecido de manera acelerada fruto de la crispación política.

En otro extremo, la encuesta mensual de opinión empresarial realizada por el INEGI, refleja que la confianza empresarial se ha recuperado desde el punto más bajo registrado en mayo del año pasado, reflejando dos sectores que ya se encuentran finamente por encima del umbral de 50 puntos (Manufacturero y Comercio), aunque todavía por debajo del nivel pre-pandemia.

Sin lugar a duda, el resultado electoral y eventos subsecuentes son bienvenidos por inversionistas, pero pareciera que nos esforzamos como país en complicar más de lo que solucionamos, con nuevas discusiones que terminan por mermar nuevamente la confianza.

La primera discusión a la que se estará atento es sobre la discusión de la constitucionalidad de la extensión de mandato del ministro presidente de la Suprema Corte, por la relevancia que tendría este precedente, en caso de que hubiera tentación por buscar una aplicación análoga al Poder Ejecutivo, la cual se prevé se resuelva entre finales de julio y principios de agosto.

A lo que se suma, la inevitable reforma fiscal que tiene el reto de darle certidumbre a las finanzas públicas y convencer a calificadoras e inversionistas. Reforma que será diseñada y propuesta por el nuevo secretario de Hacienda con el ‘compromiso’ de no subir o crear nuevos impuestos. Previendo se discutirá el paquete económico para 2022 en septiembre.

Y finalmente las iniciativas de reforma que se pretenden impulsar, podrían tener el efecto más demoledor, una que provocaría más incertidumbre en el sector energético, otra que podría destruir la credibilidad del Instituto Nacional Electoral y la militarización de las fuerzas del orden público federal al transferirlas a la Sedena.

Sin señales claras de fortalecimiento institucional, así como de respeto a las libertades y propiedad privada, seguiremos viendo como se pierde la oportunidad para ser un imán de inversiones. Ya lo dice el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz: “Es la confianza más que el dinero, lo que mueve al mundo”.