La tesis presidencial de que no hay aumentos a los energéticos, solo ajustes inflacionarios mínimos, no se sostiene en la vida diaria de la población mexicana, muy lejana a la realidad de quien vive en Palacio Nacional remozado, palacio es palacio.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la agencia del propio gobierno de México para realizar el cálculo inflacionario -entre muchos otros estudios-, el índice general de precios al consumidor muestra que la inflación se ha disparado en nuestro país. Al mes de abril su tasa anual ya está colocada en 6.05%, una cifra 50% por encima de lo que había estimado para este momento el Banco de México.

Los aumentos se han dado en varios rubros, pero lastimado mayoritariamente a la población en el costo de sus alimentos. Algo muy doloroso para las familias. La razón primordial se ubica en lo que niega AMLO, el precio de los energéticos, que de acuerdo con INEGI, aumentaron en el último año en 28.22%.

Lo curioso es que en esta ocasión desde el gobierno mexicano se ha dicho que la inflación de México está bajo control y su reciente aumento es el resultado de efectos base temporales, una respuesta dada por décadas al mismo fenómeno. Aquí no hubo cambio de discurso en la 4T, donde los más pobres, que gastan la mayor parte de sus recursos en alimentos y energéticos como gas para sus hogares, les está pegando con dureza el aumento de precios.

Por ejemplo, incrementaron sus precios el chile serrano en 25.13%; el jitomate en 18.84%; limón en 17.07%; aguacate en 15.74%; aceites en 11.59%; o el pollo en 20.13 %.

El aumento de precios, en muchos de los casos encuentra justificación en el impacto del aumento de combustibles, pero también en comportamientos abusivos en el comercio. El caso del huevo es ejemplar, ya se ubica arriba de los 40 pesos por kilo, un precio que no se justifica, a decir de la propia Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio.

Otros alimento básico en la dieta de los mexicanos que ha subido de precio, es el kilo de tortilla. Valía 13.49 pesos el 1 de diciembre de 2018, día en que tomó protesta como presidente de la República, López Obrador, según un reporte elaborado por Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), dirigido por Juan Carlos Anaya Castellanos; actualmente en la ciudad de León el kilo de tortilla se encuentra en los 18 pesos, un aumento de 4.51 pesos desde aquel momento.

De acuerdo con Rubén Montalvo Morales, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortilla, el incremento en el precio se debe al encarecimiento del maíz, de la harina de maíz, del gas, de la electricidad y otros insumos.

En los próximos meses las familias sufrirán otro muy fuerte golpe en sus economías, el retorno a las clases presenciales a las escuelas, que con tanto afán promueve el presidente de la República. Eso implicará la adquisición de útiles y uniformes escolares, cuyos costos impactarán en las finanzas familiares, sin contar colegiaturas. Al momento, no hay un plan de estímulos gubernamentales que apoyen la economía hogareña para lo que viene.