Scarleth Pérez

León.- “Nací con el fuego adentro”, dice José Guadalupe Molina, leonés de nacimiento y cuchillero de cuarta generación. León, Guanajuato antes de ser una ciudad conocida por la elaboración de calzado, era un punto nacional de venta de cuchillos. Pero todo eso se acabó, dice el cuchillero.

“Desde que yo me acuerdo, aquí a Guanajuato venían comerciantes de ferreterías y tianguis a comprar desde Acapulco, Guerrero, desde Michoacán, todo Morelia, Aguascalientes, San Juan de los Lagos, Querétaro, San Luis Potosí, del Estado de México. Venía tanta gente de diferentes lados a comprar cuchillos aquí al Coecillo, que todo eso se acabó, no dudo que venga gente, porque sí vienen. Vienen con los Vilches, vienen con nosotros todavía, pero ese auge grandísimo que había, que venían a comprar cuchillos se acabó”, recuerda el señor Molina.

De entre las brazas ardiendo, apoyado solo de unas tenazas, José Guadalupe sacó una lima de metal al rojo vivo. Así inició, lo que en tan solo 40 minutos se convirtió en un filoso cuchillo, de alta calidad y durabilidad, lo que no ofrecen los cuchillos del súper. Desde la secundaria, José Guadalupe ya vendía sus primeros cuchillos, ahora él también vende los que hace su hijo.

Cuatro generaciones de cuchilleros

Los Molina crecieron entre martillos, marros, yunques, fuego y filo. Joaquín Molina fue el pionero en la familia -era el bisabuelo de José Guadalupe-, nacido en el municipio de Valle de Santiago, emigró a Irapuato, después a Guanajuato y antes de llegar a León, su más breve destino fue la localidad de Nuevo Valle de Moreno.

En León, el Barrio del Coecillo albergó a don Joaquín y su familia, exactamente en la calle Herreros, donde aprendió el oficio de la cuchillería. Los Molina son una de las tres familias sobrevivientes del oficio de cuchilleros en la ciudad. El señor José Guadalupe dice que: “de las 25 familias reconocidas por ejercer la elaboración de cuchillos artesanales, actualmente solo continúan los Trujillo, los Vilches y ellos, los Molina”.

José Guadalupe explica que los cuchillos que más buscaban los foráneos en León, era el Tranchete y el Cuchillo Guanajuato.

“Estos dos tipos de cuchillos solo los encontrabas aquí. Aquí hacían esos en ningún otro lado los hacían. El Tranchete lo usaban para pelear y el Cuchillo Guanajuato, era pequeño, estilizado y muy filoso, su empuñadora era colorida”, dice don José.

El Tranchete es el cuchillo en forma de ‘s’ con el que posa el Valiente en la Lotería mexicana y el Cuchillo Guanajuato es pequeño con punta fina y respingada, la cacha es de resinas de colores transparente.

Debido a las raíces cuchilleras de la ciudad, José Guadalupe es maestro y amigo de grandes coleccionistas de cuchillos, sin dar detalles mencionó que entre ellos había funcionarios y médicos reconocidos. La Cuchillería Molina es el sitio donde algunos de los grandes coleccionadores locales dieron vida a un cuchillo hecho por sus propias manos.

“Podrán tener vitrinas llenas de cuchillos carísimos, de todos lados, con Record’s Guinness, pero el más apreciado, siempre será el que ellos mismos hicieron”, dice el señor Molina con nostalgia.

De León a un programa de TV

Las máquinas del señor Molina y su expertíz forman parte de las temporadas grabadas en México del programa de televisión llamado ‘Desafío sobre fuego’, transmitido por History Channel. En el reality show compiten 4 herreros en la elaboración de cuchillos, don José Guadalupe solo es asesor y su máquina que da 256 golpes por minuto a 50 libras de fuerza, es su representante a cuadro.

La creación de este programa provocó que los cuchilleros mexicanos se unieran, para hacer frente a un show que no muestra la realidad del elaborado oficio de la cuchillería. Desde hace 6 años trabajan juntos para hacer prevalecer el oficio y por cuarto año consecutivo realizarán en Ciudad de México, la Convención Nacional de Cuchilleros.

“Quienes participan en ese programa no saben lo que hacen, no conocen el oficio, lo malo es que no nos dejan participar a quienes sí sabemos. Ellos ya traen a su ganador”, reprochó José Guadalupe.

Ver el cuchillo terminado, con un filo que te permita rasurarte y que en su hoja se refleje tu rostro, “ese es el momento más bonito de este oficio”, en cada creación, el sentimiento es el mismo para el cuchillero que lleva el fuego en el corazón. José Guadalupe es Ingeniero Mecánico Eléctrico por la Universidad Autónoma de Guadalajara, pero esa pasión por el afilado perfecto lo regresó a ejercer sus raíces.

Los cuchillos de Lupe Molina, como se lee en su sello, se crean en su taller ubicado en San Isidro de las Colonias, allá por San Pedro del Monte y cada domingo, los vende en la Línea de Fuego, sobre la calle Michoacán, entre la Haití y la Canadá.

Aunque el juró nunca hacer cuchillos para los zapateros, ahora, es lo que más se le vende.