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Celaya

Comerciantes se desesperan y reinician venta sin permiso

Explicaron que ya no tienen forma de subsistir sin trabajar pues los pocos ahorros que tenían se les han acabado y necesitan que las autoridades se sensibilicen con ellos

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Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- A dos semanas de haberlos obligados a cerrar por la contingencia sanitaria del coronavirus Covid-19, los comerciantes del Mercado Morelos e Hidalgo no aguantaron más y este viernes volvieron a abrir para ofrecer sus mercancías. Explicaron que de cada 10 vendedores, ocho ya no tienen ahorros para subsistir el resto de la contingencia.

Los comerciantes aceptaron que no tienen permiso de las autoridades para abrir pues están en negociaciones, sin embargo les piden sensibilidad pues la mayoría ya no tiene dinero, ya que su patrimonio está invertido en la mercancía.

Afirmaron que más que apoyos o despensas, sólo piden que los dejen trabajar.

Efraín Morales, comerciante ambulante en la zona del Mercado Morelos y presidente del Tianguis de los Domingos, comentó que han tenido pláticas con las autoridades municipales, en las que los funcionarios les han explicado la peligrosidad del virus Covid19, la letalidad y número de muertos y contagiados que hay en Celaya, sin embargo, la gravedad de la pandemia se contrasta con la necesidad económica que tienen centenas de familias de comerciantes que se han quedado sin ingresos.

El líder señaló que el 8 de mayo abrieron previo al festejo del Día de las Madres, pero el sábado 9 de mayo les prohibieron volver a abrir de manera definitiva y al principio salieron adelante con sus ahorros, pero a la mayoría de los comerciantes ya se les acabaron.

“En mi caso personal tengo casi un mes sin trabajar, estoy debajo de ceros, porque si había un poquito de ahorros pues ya no los hay, ya se terminaron, pero no todos los compañeros tenían ese ahorrito, las personas ya no cuentan con nada, créeme que muchos están en una situación grave, lamentable y eso es para ponerse a pensar. Le doy las gracias a la señora alcaldesa que empiece a visualizar un poquito y nos deje abrir aunque sea poquito a poquito, para permitirle vender a las personas que ya no tienen nada y que lo único que tienen es pena y por eso no piden, necesitamos que nos apoye se sensibilice y dejen abrir poco a poco”, platicó.

Saben del riesgo pero más del hambre

Morales dijo que saben el riesgo que conlleva abrir los negocios, pues el virus está presente en las calles, pero recalcó que también “el hambre es canija”.

“Pedimos que nos dejen abrir uno o dos días para empezar, nosotros tratamos de concientizar a los compañeros, pero en un momento dado, la necesidad y el hambre va a rebasar hasta la cordura porque hay que buscar ese sustento, cuando hay hambre pueden pasar muchas cosas”, dijo el líder de los comerciantes.

Arturo Martínez Godínez, dueño de la Bonetería Liz ubicada en el Mercado Morelos, vende mandiles desde hace 50 años, pero con la contingencia lo obligaron a cerrar, sin embargo volvió a abrir este viernes que todos los comerciantes de productos esenciales y no esenciales volvieron a instalarse. Él al igual que todos, sólo piden que los dejen trabajar.

“Nosotros no recibimos ninguna ayuda de las autoridades, yo hablo por mí, yo no quiero ayuda, yo sólo quiero que se me deje trabajar, sí queremos que nos dejen trabajar más días, anteriormente nos estaban dejando trabajar viernes, sábado, domingo y lunes y está bien, sólo descansábamos tres días y estaba bien, pero ahorita no nos dejan, lo que sacamos apenas alcanza”, platicó.

Durante la próxima semana seguirán las pláticas con las autoridades municipales para externarles que ocupan tener ingresos y aseguran que “si no mueren de coronavirus, morirán de hambre” y lo único que piden es que los dejen trabajar.

“Nosotros tenemos que trabajar para sobrevivir, para sacar el chivo diario”, afirmó el señor Arturo Martínez.

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LC

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Celaya

Hasta antes de la pandemia, Daniel de 18 años vendía donas, pero comenzó la contingencia sanitaria y la gente dejó de salir a las calles y por lo tanto no tenía ventas

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Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Hasta antes de la pandemia por el coronavirus, Daniel Rivera de 18 años vendía donas, pero comenzó la contingencia sanitaria y la gente dejó de salir a las calles y por lo tanto no tenía ventas. Pasaron los días y los clientes no llegaban, tuvo que quedarse sin un peso en sus bolsillos para optar por irse a lavar parabrisas de automóviles en los cruceros.

Diana Laura Ortiz, es esposa de Daniel y también tuvo que salir a limpiar parabrisas de automóviles, pues no hay trabajo en este momento de la contingencia sanitaria. Platica que hay ocasiones que le da pena o que siente tristeza porque a veces no juntan entre ella y su esposo lo suficiente para comprar los alimentos del día y darle lo necesario a su hijo de dos años, pero diario sale con fe de que les va a ir bien.

Ellos lavan parabrisas en el crucero de la salida a Querétaro también conocido como Glorieta de los Fundadores, llegan a las 11 de la mañana y se van a las 6, aunque a veces se quedan más tiempo si no logran juntar el dinero suficiente.

Así como ellos, la señora Mary Velázquez a sus 85 años vende bolsitas de té de limón en ese mismo crucero, también tuvo que salir a trabajar pues con la contingencia se quedó sin ingresos y además le gusta trabajar.

En Celaya todos los cruceros de la ciudad se han llenado de personas que venden diferentes productos, otros hacen acrobacias y malabares, hay tragafuegos, músicos, organilleros y otros simplemente piden una moneda.

Y aunque las cifras que tiene el municipio reportan que el 32.5 % de los habitantes de Celaya sufren algún tipo de pobreza, en las calles se nota a personas que antes tenían un trabajo formal y ahora son vendedores ambulantes, algunos pepenan, otros piden limosna y otros hasta buscan en los botes de basura algo para comer.

“Está muy triste la situación desde que comenzó este virus, no hay dinero y no hay gente. Sí nos da miedo (contagiarnos), pero todo en esta vida es un arriesgue, también puede pasar una persona y que me atropelle, pero necesitamos para comprar alimento, tenemos un bebé, yo antes vendía donas pero dejó de salir la gente y me tuve que venir como limpiaparabrisas”, platicó Daniel.

Diana contó que los conductores a veces les dan tres pesos a veces 5, lo más que les pueden dar son 10 pesos, pero de “poco a poquito” juntan para llevarle comida a su hijo.

“Yo llevo dos meses, desde que empezó lo del coronavirus, yo estaba en la casa, él si trabajaba vendiendo donas, pero había veces que no vendía nada y como no se le vendían por eso se vino a trabajar y luego yo me vine con él”, platicó.

A la señora Mary también se le complicó la vida después de que inició la contingencia sanitaria, pues ella no cree que exista el coronavirus, pero sí le ha afectado en sus ventas.

“Yo voy a varias partes, yo vendo porque no tengo trabajo, estoy enferma y no tengo quien me ayude, por eso lo hago. Me traigo mis hierbitas para comprar mis medicinas… a veces sí se vende a veces no, porque, así como están las ventas, además que no hay trabajo, que ya no compran”, contó.

Muchas de las personas que se han instalado en las salidas y entradas de Celaya, platicaron que debido a que se cerró el Jardín Principal, la Calzada, la Alameda y otras áreas públicas tuvieron que emigrar a las avenidas, a las diferentes calles y ejes viales; otros platicaron que se quedaron sin trabajo y en este momento no hay contrataciones y otros ya no pueden vender en las plazas y tuvieron que cambiarse a los lugares donde sí hay movilidad.

Los limpiaparabrisas, los organilleros, los artistas urbanos, los vendedores, los que hacen acrobacias e incluso quienes sólo piden unas monedas ponen su esperanza en los conductores, que, aunque no todos les dan dinero, algunos les obsequian comida o una moneda.

Todos aseguran que acuden a los cruceros en busca de una moneda para poder sobrevivir en el día a día.

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Celaya

Agustín Pineda señaló que el municipio puede apoyar a los pobladores en la gestión de recursos y que la CEAG retome el proyecto para solucionar la problemática en Rincón de Tamayo

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Luz Zárate

Celaya.- La problemática de contaminación que generan los canales de aguas negras que hay en Rincón de Tamayo y con las cuales se riegan las tierras de cultivos, que además al desbocarse se esparce en las calles y se meten a los domicilios, y en consecuencia generan enfermedades en sus pobladores, es responsabilidad de la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato (CEAG).

Así lo afirmó el regidor que preside la Comisión de Agua en el Ayuntamiento y que forma parte del Consejo Directivo de la Jumapa, Agustín Pineda Soto, quien señaló que el municipio puede apoyar a los pobladores en la gestión de recursos y que la CEAG retome el proyecto para solucionar la problemática en Rincón de Tamayo, pero no es responsabilidad directa de la administración municipal, dijo.

“La situación de ese canal de aguas negras, es un canal de riego agrícola, esos son competencia de Conagua, a través de la Comisión Estatal de Agua, ya la población de Rincón de Tamayo, el problema tiene varios años, lo que sucedió fue que la comunidad ha crecido al margen derecho y al margen izquierdo de lo que inicialmente era un canal de riego para los ejidos y las tierras de producción agrícola, pero el que estén utilizándolo para tener descargas de aguas residuales obedece a otro nivel. Al día de hoy ese canal y el pozo de agua no forman parte de los bienes de la administración de Jumapa, están bajo la administración del propio comité de agua”, manifestó Pineda Soto.

Correo publicó que más de 300 familias de la comunidad de Rincón de Tamayo son afectadas por las aguas negras que se transportan por los canales de riego y que al desbordarse corre por las calles y entra a las casas de los vecinos, lo que les ha provocado enfermedades renales, digestivas y dermatitis.

Pero además con esta agua se riegan los campos de cultivo de alfalfa de la zona, la cual se usa para la elaboración de pacas y se vende como alimento para animales.

Por lo que los vecinos exigen la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales y se tape el canal de aguas negras que está abierto. Sin embargo, el Municipio les pide que consigan un terreno de 3 mil 150 metros cuadrados, con costo de 17.5 millones de pesos, dinero con que los vecinos no cuentan.

José Alberto Acosta Jiménez, Coordinador del Consejo Comunitario de la comunidad, señaló que tienen más de una década solicitando a las autoridades municipales que les resuelvan el problema y aunque existe desde el 2011 un proyecto en la Comisión Estatal del Agua para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, ninguna administración les ha ayudado a resolver el foco de infección que se genera en la comunidad, principalmente en la colonia La Venta.

Al respecto, el presidente de la Comisión de Agua en el Ayuntamiento aseguró que el municipio los puede apoyar en la actualización del proyecto de la Planta de Tratamiento y tapar el canal, pero la aportación de recursos y su realización corresponde a la Comisión Estatal del Agua en Guanajuato (CEAG).

“Definitivamente es de cancha estatal, si tiene el estado conocimiento del problema, hay proyectos que se hicieron años atrás, sólo hay que tener las actualizaciones, por parte del municipio, por parte de la autoridad podemos apoyarlos y acompañarlos en este caminar, pero la solución no es fácil porque implica presupuestos que son del Estado y probablemente gestión a nivel federal, ese canal y el pozo no forman parte de la administración municipal”, se deslindó.

Pineda aceptó que existe un grave problema de contaminación y de salud pública, pero destacó que el tema puede traer tintes políticos, pues hay personas oportunistas que se aprovechan de esos temas.

“Creo que sí puede haber un tinte político, quiero dejar muy clara que mi oficina es de puertas abiertas, lo que lleva esta administración nunca ha puesto un pie en esta oficina esa persona”, señaló Pineda.

Y respecto a las peticiones y escritos que ha llevado el Consejo Comunitario a las autoridades, el regidor señaló que las peticiones no tienen que ver con el problema de contaminación, sino con cuestiones administrativas.

“El Consejo comunitario ha solicitado información que obedece a la organización del Comité de agua, quieren saber metros cúbicos, cuestiones de tarifas, de compensaciones que puedan tener los integrantes del Comité de agua, pero los escritos que dejaron no tienen que ver con la Planta de tratamiento o la loza que se necesita para taparlos”, señaló.

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Celaya

Sin embargo, esta cifra aún está alrededor del 40 por ciento del uso en una temporada normal, aunque este incremento en el uso del transporte público no es motivo para aumentar el número de unidades o reducir la frecuencia de rutas

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Foto: Roberto Lira

Roberto Lira

Celaya.- Tras reactivación de algunos comercios el uso del transporte público incrementó en un promedio de 13 mil usuarios por día está semana, sin embargo, esta cifra aún está alrededor del 40 por ciento del uso en una temporada normal.

El director de Movilidad y Transporte Público, José Trinidad Martínez Soto, informó que a partir de este lunes se ha tenido un incremento en el uso del transporte público que se mantenía en las últimas semanas entre los 80 mil y 90 usuarios. Este lunes se registró un uso de mayor a los 106 mil usos, el martes alrededor de 98 mil y el miércoles 97 mil.

Martínez Soto mencionó que este incremento en el uso del transporte público no es motivo para aumentar el número de unidades o reducir la frecuencia de rutas, ya que los 300 camiones que se encuentran circulando mantienen una oferta de 120 mil asientos.

Asimismo, el funcionario señaló que sigue siendo una prohibición llevar usuarios de pie en el transporte público, sin embargo, en rutas suburbanas se tiene una tolerancia de unas cinco personas máximo de las siete a las nueve de la mañana, debido a que la frecuencia de las rutas llega a ser hasta de una hora y esto complicaría los ingresos a trabajar a muchas personas, sin embargo, en rutas urbanas, no se debe llevar personas de pie en las unidades, por lo que se debe denunciar cuando se detecte esta situación.

De la misma manera, el director de Movilidad y Transporte Público resaltó que las medidas de higiene continúan realizándose.

Dijo: “Como hablamos que estamos en rojo las medidas siguen siendo las mismas, en cuanto a aplicar el cloro y la limpieza de las unidades, medir la temperatura de los operadores, que lo estamos haciendo a diario, también seguimos insistiendo en el uso de cubrebocas para los usuarios y que sigamos saliendo para lo que es estrictamente necesario”.

Martínez Soto resaltó que en temporadas normales el promedio semanal oscilaba entre los 235 milusos, los días de mayor abordo llegaban a rebasar los 242 mil, los días bajos alrededor de los 180 mil usos, por lo que actualmente el uso del transporte público se mantiene en promedio el 40 por ciento de lo cotidiano.

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