Cobijemos sueños, el nuevo voluntariado

Como un hecho sin precedentes en la vida administrativa de la Secretaría de Educación de Guanajuato, emerge con gran impulso el actuar generoso de una mujer que se yergue lanza en ristre para remover conciencias en favor de la solidaridad humana por los niños en situación vulnerable. Como sombra protectora de los escolares desvalidos, se ha ido dibujando la figura de la maestra Adriana Cecilia Gama Hernández, desde su función altruista de coordinadora del Voluntariado de la SEG.

Convencida de su entrega por el bien de los demás, la conducta divergente y nueva que ha impreso al voluntariado, la maestra Gama Hernández puede detonar el activismo social para subsanar las desigualdades adquisitivas de nuestras comunidades escolares más allá de la simple caridad. El sello impreso a un área que siempre estuvo olvidada, puede ser el factor de cambio en la formación humana de la nueva era.

Desde su llegada a la SEG, para colaborar con el secretario de Educación, la maestra Gama Hernández ha demostrado su visión protectora de la niñez perteneciente al sistema educativo y el pasado 9 de noviembre organizó la Charla con causa “Cobijemos sueños”, con la que lanza un llamado a la solidaridad del sector escolar para la donación de ropa invernal que pueda brindar un poco de calidez a los niños de las zonas de bajas temperaturas del estado.

Este tipo de acciones se podrían ver como secuelas de un programa para cubrir la responsabilidad de un trabajo o función gubernamental, sin embargo lo que sorprende es que éstas forman parte de una serie de iniciativas albergadas desde la entrega y generosidad personal, pues la labor se perfila como filantrópica y carece de una compensación o retribución salarial. Para la titular del voluntariado de la SEG lo que mueve su actuar es la necesidad de apoyar a la niñez guanajuatense, sintetizando su pensamiento en la frase: “nuestros niños representan y son la esperanza de nuestro mundo, de nuestro estado, y son la esperanza de un futuro mejor”.

De igual forma en el evento realizado en uno de los auditorios de la Universidad Iberoamericana de León, el cantautor Laureano Brizuela unió su voz a la del voluntariado educativo, conminando a las personas de buena voluntad a salir de su zona de confort y escuchar el clamor estoico de nuestros hermanos en desgracia y vulnerabilidad económica y social. Así el cantante argentino que por convicción propia ha querido adoptar a nuestro estado como su segunda patria, emitió en el evento denominado Charla con causa, Cobijemos sueños, la sentencia lapidaria “Apoyemos a nuestros niños, para que sus sueños no mueran en el aislamiento y el olvido”.

De esta forma, bajo la estela de una pandemia que se niega a desistir, emerge la voz de una mujer convencida de que la humanidad aún guarda valores y principios donde el altruismo puede detonar la unificación social, para que nadie sea abatido por el abandono y la pobreza. Hoy que el mundo parece estancado en el individualismo y la indolencia, aparece una persona que anteponiendo el amor por los demás mueve fibras sensibles y convoca al apoyo solidario, a la piedad y amor fraterno que tantas figuras universales han ejercido para ayudar a los necesitados a salir de su estatus desvalido y aspirar a ser el generador de su propio progreso.

Bajo el enfoque que la maestra Adriana Gama promueve, los apoyos tienen una función restaurativa vital, pues además de compensar una circunstancia de desventaja existencial, estimulan y alientan para que las competencias resilientes de la niñez afloren y dinamicen el querer ser como vertiente del desarrollo social.

Con el ejemplo y entrega de un corazón desinteresado, veremos aparecer la bondad de la comunidad escolar, para que esta temporada invernal no haya niños con frío y atendamos al voluntariado educativo para cobijar los sueños de quienes son el futuro de la humanidad.

Si dejamos que nos gobierne el amor, siempre habrá esperanza de un mundo mejor.