Óscar Jiménez

León.- Hay un grupo de tres hombres, todos desnudos, que platican de temas banales alrededor de una cama de cemento que se aúna al vapor de un club deportivo. Surge comentar el paso del Club León, las celebraciones familiares de uno y los chascarrillos de otro. Ahí seguirán hasta tarde, tras haber tomado un buen baño de vapor y haber cumplimentado con el obligado pase de lista diario.

Los clubes deportivos en Guanajuato han fungido también como un encuentro social, donde se hacen amigos, se prueban los almuerzos y, en muchas de las ocasiones, el deporte pasa a convertirse en lo más importante de lo menos importante. Tal como lo manifiesta la tercia de adultos mayores que han subido el tono al centro del vapor. Y que así, han sobrellevado su amistad.

Se grita un nombre desde uno de los recónditos rincones de los vestidores y lockers del club, y al otro lado, alguien rechifla, a manera de mentada de madre. Todos ríen.

En los caminos hay chanclas, camisas, zapatos, artículos deportivos —como raquetas— y otros de necesidad masculina como rastrillos, grasa para boleado y cepillos para el cabello. El Atenas, es una oda a los setentas, quizá.

Afuera, la calma y el ímpetu hacen las paces en los espacios deportivos; las canchas de tenis están copadas, tal como lo dicta su historia en León. Al menos, así lo confirma el director de otro de los clubes deportivos más importantes de la ciudad —el Club Punto Verde— que desde hace algunas semanas dirige el contador Enrique Luévano Olvera.

“Se ha caracterizado, por como iniciaron casi todos los clubes deportivos aquí, y que es por el tenis. En este caso (Punto Verde), tenemos 10 canchas de tenis”, señala.

La historia en sus paredes

Sin embargo, el centro deportivo del tipo más antiguo de la ciudad de León es el Juventudes Leonesas, que está encallado en la colonia Peñitas, muy cerca del Barrio Arriba, la Obregón, la Moderna, las tenerías y el Malecón, y todos esos arquetipos de ciudad. Se fundó de manera oficial desde 1950 por lo que el próximo 30 de agosto cumplirá ya, sus 71 años de historia.

Este primer centro deportivo de la ciudad, curiosamente, tuvo un origen apegado al catolicismo: a partir de la respuesta de los jóvenes a las pláticas cuaresmales que daba el padre Don Germán Guerra, en lo que entonces era el nuevo templo del Inmaculado Corazón de María, en el centro de la ciudad.

El desemboque de aquellos grupos tras varios cambios de dirección que, incluso, involucraron un apartamento en la torre de enfrente donde estaba Fábricas de Francia, terminó en el pintoresco club que ahora luce paredes despostilladas y las certeras muestras de la edad.

Luego llegó El Atenas, ubicado cerca, en la colonia Moderna; de este, según se comprueba en el acta de constitución de sociedad —registrada ante la Secretaría de Economía— comenzó sus funciones el 12 de febrero de 1958, y donde el consejo de administración lo formaban Carlos Zermeño, José María Arias Aparicio, Manuel Torres, Raúl Robles, Galo Gutiérrez y Juan H. Díaz.

En éste también ya es notorio el paso de la edad y los mayores recuerdos de su época plena apuntan a la cocina: “son riquísimas las tortas de chilaquiles”, ha comentado Fernando Acosta, que ve respaldada su opinión por decenas más.

Durante ese mismo año, también coincidió la apertura del Club Campestre de León, que se mantiene a los pies del Cerro Gordo en lo que ahora, ya es un fraccionamiento de alta plusvalía en la ciudad, colocado con un valor de 7 mil 299 pesos por metro cuadrado y catalogado como ‘zona habitacional residencial superior’ a partir de la Ley de Ingresos del Municipio de León en este 2021.

Nuevas latitudes de deporte y sociabilización

Lo del vapor es, seguro, una de las prácticas más solicitadas. También lo confirma el propio Enrique Luévano, quien asegura que la mayor petición de los socios tras el cerrojazo por la pandemia apunta al “¿y cuándo vuelve a abrir el vapor?”.

Y es que sí, en los clubes, pareciera una forma de vida.

“Muchos clubes han desaparecido o han venido a menos y yo creo que es por algo muy importante, las malas administraciones”, señala Luévano, tras un año de ir codo a codo con la pandemia, donde se incluyó más de dos meses con cierre completo y una reapertura cuesta arriba que hoy en día mantiene a Punto Verde en un 70 o 75% de funciones en relación a los socios asistentes.

Aun así, este club se ha convertido desde su creación (el 17 de junio de 1981) como una de las nuevas ‘conceptualizaciones’ del servicio deportivo-social. Actualmente, tienen mil 800 acciones activas que se mantienen desde el inicio de su historia, y más de 5 mil 500 usuarios.

“Se vuelve una especie de vicio el club porque dicen que deben venir a hacer algo”, cierra Luévano.

ndr