María Espino

Guanajuato.- La obra que se realiza sobre el antiguo camino a Marfil, que fue clausurada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por carecer de permisos y dañar parte del muro histórico que pasa a un costado del río, también fue suspendida por la dirección de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial Municipal (DMAOT) desde el 12 de Octubre.

Carlos Delgado Zárate, titular de dicha dependencia municipal, informó lo anterior y señaló que en el lugar dejaron un citatorio para que los encargados o duelos de la edificación se presenten.

“Hicimos la suspensión de los trabajos en el sentido que no hay un proyecto debidamente presentado y mucho menos avalado por el INAH ni por nosotros, lo que nosotros esperaríamos a partir de que se notifica en esto casos que el propietario se apersone primero con el INAH y enseguida con nosotros (DMAOT) o que usen la Ventanilla Única, en donde ambas instancias, pueden hacer el análisis de lo que se pretenda”, explicó Zárate.

Además señaló que analizan si existe la posibilidad de que se regularizable la obra, aunque adelantó que por la zona en donde se ubica y la afectación ya realizada él considera que no lo es, lo que implicaría demolición y el pago de una multa, sin embargo mencionó que esperaran que los interesados presenten el proyecto de lo que pretenden realizar para sea analizado por el INAH y por la DMAOT y se determine lo que procede.

“Cualquier proyecto que se hace sin tener los permisos correspondientes está en riesgo de que sea una demolición, en el caso que nos ocupa no está descartada una demolición parcial, sobretodo la que esta adosada al parapeto del muro histórico en donde se edificó de manera indebida”.

El funcionario detalló que los propietarios de la obra en cuestión ameritan sanción por haber iniciado el trabajado sin tener el permiso correspondiente, adosar unas columnas en la parte histórica del muro lo que significa que aparte de pagar una multa, de la que no refirió monto, tendrán que resarcir el daño en el muro.

Aunque Zárate dijo no poder revelar el nombre de los propietarios de esta obra, se supo que los terrenos son del Club Campestre de Guanajuato conocido como “Nepomuceno”, y se señala como responsables de ordenar la edificación a Eduardo Knapp y Francisco Silva.

AC