Nancy Venegas

Irapuato.- El trabajo que realizaban los colaboradores de la Casa del Migrante de San Juan de Dios, terminó. Sin previo aviso, la organización que desde hace diez años apoyaba a las familias que llegaban a Irapuato en su paso a los Estados Unidos, cerró sus puertas.

La casa que funcionaba como albergue ubicada en la colonia La Pradera está en renta y algunos irapuatenses en redes sociales cuestionaron su nuevo domicilio, sin recibir respuesta.

Miles de emigrantes -niños, mujeres y hombres- no sólo recibieron alimentos, una cama, cobijas, almohada, sino atención médica y el servicio cálido de los colaboradores, que les permitió hacer más llevadera su travesía en su búsqueda por una vida mejor en la Unión Americana.

Pero, sin previo aviso, el albergue cerró e incluso en sus redes sociales aparece como ‘cerrado permanentemente’. Correo buscó a los colaboradores del lugar, pero hasta el cierre de esta edición, ninguno había respondido.  

EZM