La idea de tener un tren que cruce por las zonas urbanas de municipios del llamado Corredor Industrial de Guanajuato para transportar de forma rápida, segura y masiva, a miles de trabajadores de forma diaria, ha sido acariciada por al menos tres décadas y en ella se han invertido varios millones de pesos en proyectos y su administración -lo sabe muy bien Fermín Salcedo-, sin que se ya cristalizado algo.

Y en la última década, de vez en vez, el tema -un día muerto presupuestariamente- resucita de una forma u otra; el tren interurbano, como se llamó desde un principio, no logra descansar en paz. En el mandato del exgobernador Miguel Márquez, 3M, hasta se proyectó unirlo al fallido súper tren chino que cubriría la ruta de Ciudad de México a Querétaro, recibiendo otro bù kěyǐ, algo así como “ni maíz” en chino.

Ya en este sexenio, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, escuchó que el presidente, Andrés Manuel López Obrador quería entregar más de 2 mil kilómetros de vías férreas con trenes de pasajeros modernos, así que le presentó el proyecto remozado del tren guanajuatense y… hasta ahí quedó, porque de Palacio Nacional ya no se supo nada.

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En los últimos días, la idea de tender rieles y montar trenes modernos para transporte de pasajeros, ganó otra vez espacio en los titulares de varios medios de comunicación, aunque esta vez impulsado desde el sector privado. La consultora financiera y legal TMSourcing dio a conocer que había presentado a la ahora llamada Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), antes la famosa SCT, una serie de proyectos, autofinanciables, que pudieran integrarse en los esfuerzos de ampliar la red ferroviaria nacional, destacando un tren interestatal entre Estado de México, Querétaro y Guanajuato.

Y como nadie vende pan frío, se planteó en la propuesta al gobierno de la Cuarta Transformación que dicho ferrocarril se puede enlazar al llamado Tren Suburbano de la Ciudad de México y -aquí la zanahoria- generar demanda al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, una de las tres megaobras del presidente López Obrador, que transita por toda una serie de dificultades para ser atractivo para los usuarios y aerolíneas y próximo a inaugurarse, enlazándolo, además, al pomposamente llamado Aeropuerto Intercontinental de Querétaro.

El proyecto ferroviario EdoMex-Querétaro-León, mejor conocido como Tren El Bajío, busca detonarse desde capital del instrumento de TMSourcing, Inversión Ameriko, creado en 2021. Contaría con la conexión de 12 estaciones y pretende movilizar 40 mil personas diarias al día a lo largo de 416 km de vías o derechos de vía existentes.

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El proyecto, dado a conocer hace unos días, tiene un poco más de historia, es parte de una cartera generada en el fideicomiso de inversión para el sector ferroviario denominado Ameriko Railways Infrastructure & Real Estate, presidido por Adolfo González Olhovich, también presidente del consejo de TM Sourcing.

De esta forma, se han presentado 5 proyectos, no solicitados a la SICT, aclara la consultora, recibiendo dos manifestaciones de interés de parte de las autoridades, sin decir sobre cuales de ellos. De acuerdo con TM Soucirng, el fideicomiso contará con el acompañamiento de expertos ferroviarios como DB Engineering & Consulting, subsidiaria de Deutsche Bahn –que transporta más de ocho millones de pasajeros al día en Alemania–; la francesa Alstom Group y la mexicana Zozaya Consultores.

Los inversionistas creen que pueden convencer a Kansas City Southern (KCS), ahora integrada a Canadian Pacific Railway y Ferromex de colaborar con el proyecto del Tren del Bajío. También plantean la necesidad de contar con apoyo de los gobiernos de los tres estados. Una cosa es segura, deberán andar con tiento en este deseo de participar con los concesionarios de las vías en la zona. Habrá que ver qué piensan los canadienses, porque los directivos de KCS no han cumplido su parte en el ferreférico de Celaya, desde 2011, mientras que sigue tratando de convencerlos, por la buena, la autoridad estatal…

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Del apoyo federal, seguramente no habrá mucha tela de donde cortar. La 4T, en la segunda parte del sexenio, comienza a salir del escenario, mientras que tampoco otorga facilidades para que el sector privado haga lo suyo. El presidente, AMLO, ya lo ha comenzado a expresar; sus grandes proyectos serán su prioridad y sus reformas legales ya no podrán avanzar más, ya no ve posibilidades. 

Aún así, si existe viabilidad en el Tren del Bajío para su sustentabilidad y firmeza en la propuesta de los inversionistas, el acompañamiento de los gobiernos estatales puede ser lo mejor en el escenario actual para que ese chucu-chucu un día se haga realidad.