Chispitas del Lenguaje

Anglicismos en  los medios

Los medios están invadidos de palabras procedentes del inglés. Los periodistas (definidos así por escribir regularmente en un medio de difusión, independientemente de su profesión y tema) deben ser muy cuidadosos y escribir en español… por la sencilla razón de que ese es nuestro idioma. En la medida en que dejemos que nuestra forma de hablar sea invadida por extranjerismos innecesarios (más adelante señalaré cuáles sí deben admitirse), en esa proporción dejamos nuestra identidad, reducimos nuestra cultura y trastocamos nuestra visión del entorno. El idioma construye nuestra identidad porque induce nuestra forma de visualizar el mundo. Evitar los extranjerismos refuerza la identidad nacional, tan necesaria en estos días.

Estamos en plena guerra sucia. Esta, evidentemente, se acentúa porque nos hallamos en los últimos días de la contienda política. A pesar de la prohibición por la ley en la materia, es común que los estrategas inunden el espacio comunicacional (en particular ahora a las redes sociales) de noticias falsas. Así de sencillo debían ser llamadas noticias falsas y no fake news, como muchos comunicadores lo hacen, incluso periodistas.

Los profesionales de los medios deberíamos dar ejemplo para no recurrir a esas voces extranjeras. El español siempre tiene una palabra, vocablo o término preciso para referirse a cualquier hecho o proceso comunicacional. Sin embargo, muchos, por moda, prestigio o pereza mental –la razón que fuere– echan mano de vocablos no admitidos en nuestro idioma.

Un vocablo extranjero estará bien usado si nuestro idioma carece del término específico. Eso sucede, incluso, en otros idiomas y el nuestro no es la excepción. Así fue como se internacionalizó la palabra ‘chocolate’, procedente del náhuatl; o huracán, que es voz caribeña (en discusión aún si del taíno o del maya). De esta forma, se ha incorporado tsunami porque en español no existía un vocablo que definiera ese fenómeno natural. Sin embargo, noticia falsa es tan simple que es un absurdo llamarle fake news.

A los verdaderos profesionales de la comunicación no les faltan palabras; los improvisados o mal formados, es natural que no hayan estudiado de forma adecuada el idioma y se vean tentados por extranjerismos por desconocer las alternativas de nuestro idioma.

Por supuesto, las cuatro líneas cruzadas no recibe el nombre de hashtag. Esa es una etiqueta. Además, lo peor es que ni siquiera se usa adecuadamente y confunden a la audiencia.  Es decir que le hacen suponer que el signo de número se llama hashtag en inglés, cuando en realidad la etiqueta comprende el signo de número y las letras que le acompañan. El famoso hashtag es todo el enunciado y no sólo el signo de número. Nada perderían si enuncian «signo de número y la palabra…». En este sentido, el reclamo no sólo es que dejen usar el anglicismo, sino que si a él recurren que cuando menos lo hagan correctamente.

El colonialismo implica dejar de luchar por la libertad para permitir el dominio del extranjero. Buena parte de los comunicadores están cediendo su voluntad, su libre pensamiento, al colonialismo. No sólo es una lástima, también es una vergüenza.