Chispitas de lenguaje

¿Español o castellano?

La polémica no se ha zanjado. Aún persiste la discusión si lo que hablamos es español o es castellano. Es decir, que el nombre del idioma, aún levanta las más airadas discusiones. Cada postura tiene argumentos válidos. En España casi de forma mayoritaria le llaman castellano. Fuera del país de origen, es irregular; pero es más común la primera. Incluso, aquí en México, algunos profesores en sus clases de Español insisten en que debería llamársele castellano. ¿A qué se debe esta polémica?

Cierto es que la base del idioma que hablamos tuvo su origen en Castilla. De ahí el nombre de castellano. Sin embargo, hoy día es muy diferente –por evolución e influencia de otras lenguas– a lo que podríamos llamar el original. Este último concepto es francamente difícil ¿En qué momento exacto un niño deja de serlo para pasar a la adolescencia? Nunca será un momento específico. Lo mismo sucedió al castellano. Como todo idioma registra una evolución constante, sólo hay posibilidad de llamarlo así cuando se diferenció totalmente del latín y de otras también derivadas. Los documentos más antiguos del castellano se encuentran en San Miguel de la Cogolla, en la Rioja, España.

Pero, ya no hablamos estrictamente castellano. Ese idioma actualmente nos quedaría muy limitado para hablar. Alfonso X, el Sabio, fue el rey que decidió adoptarlo como lengua oficial en el siglo XIII. Dejó el latín, considerado en casi toda Europa como la lengua por excelencia, para abrazar la lengua popular que ya llevaba más de trescientos años como lengua de uso. Así, al ser oficial, leyes, decretos, tratados científicos y literatura se redactaron en castellano.

Como toda la Edad Media, la expulsión de no católicos propició la conquista de territorios bajo el dominio árabe. Por ello, por la unión de las distintas regiones bajo el nombre de las Españas, pasó de ser castellano a llamarse español.

El detalle es que no es la única lengua de origen hispano. El mismo argumento aplica para llamar idioma español (por su origen) al asturiano, al vasco, al gallego, al valenciano y al catalán (sin la menor intención de ofensa al nacionalismo de aquella región del mundo). Por ello, en la propia España a nuestro idioma se le reconoce como castellano.

Sin embargo, tampoco las otras lenguas españolas se han mantenido inmutables. Todas han recibido influencia de otras de la misma península (el castellano incorporó la palabra ‘chaparro’ del vasco). Lo que hoy llamamos español o castellano a lo largo de los siglos se ha nutrido de todos los idiomas del mundo. Tenemos ‘tsunami’ del japonés y ‘huracán’ del maya, por mencionar sólo algunas.

En lo personal, me gusta más la idea de llamarle español. No sólo por el origen, sino porque se ha universalizado tanto, que ahora es la voz de uso de más de 500 millones de hablantes. El término castellano lo encuentro limitado frente a un nombre como español. Además, así lo identifican otros idiomas y el nombre España también procedió de fuera de la península. Poco queda hacer si así lo llaman las mayorías hispanas y no hispanas.