Yadira Cárdenas
Salamanca.- Celia
está a dos años de cumplir un siglo de vida y espera con ansias recibir la segunda dosis contra el COVID. Ella quiere seguir viviendo para disfrutar de uno de los portales del Jardín Principal de Salamanca, donde los últimos años se ha instalado para recibir algunas monedas, platicar y conocer a personas que se acercan a ella a escuchar sus anécdotas.

A sus 98 años, Celia dice sentirse bien a excepción de un dolor de cadera que la aqueja desde hace tiempo, platica que tiene familia y vive con uno de sus hijos, sin embargo, no quiere estar “encerrada” en casa, por lo que le pide que la lleven al el Jardín Principal, el cual se ha convertido en su segundo hogar.

Desde las ocho de la mañana se coloca en su silla debajo de uno de los portales y ahí permanece hasta las seis de la tarde.

“Aquí estoy muy agusto, con mis dolencias en los pies, pero este es mi lugar, aquí veo pasar la gente y los niños se me acercan a darme una moneda que les agradezco mucho, pero me gusta ver a la gente, unos se sientan a un lado a platicar o que les platique y eso me da mucho gusto”.

Esta viejecita es conocida por los trabajadores de los comercios cercanos y empleados de las oficinas gubernamentales, que cuando llegan le ofrecen un café, un pan, agua o algún otro alimento. Cecilia dice que la mayoría le recomienda que se quede en su casa a descansar, pero ella les menciona que “sería como mandarla a morir”.

Por lo anterior, la abuelita Celia está a la espera de la segunda dosis de la vacuna, ya que quiere seguir visitando ese espacio que le da aliento.

MD