Celayense encabeza ‘Pelotón’ de nuevas vidas

Roberto Lira

Celaya.- Una vida de lucha y perseverancia ha dado a Saúl Mendoza un sinfín de logros deportivos y personales, que lo han llevado a poner en alto el nombre de México, así como el de su ciudad natal Celaya. Después de más de 25 años de carrera deportiva, Saúl Mendoza forma parte de un equipo especial de la armada de Estados Unidos que ayuda a veteranos de guerra a encontrar un propósito de vida en el deporte para superar sus nuevas condiciones.

Saúl es celayense por nacimiento, pero una enfermedad marcó el primer cambio de su vida, tener que salir a la Ciudad de México en busca de una atención a la poliomielitis que inmovilizó gran parte de su cuerpo, lo que lo llevó a enfrentarse a barreras físicas y sociales.

“He tenido que rehabilitarme, una rehabilitación en ocasiones dolorosa por tratar de revivir los músculos que la polio me había robado; he tenido que enfrentar todo tipo de barreras, barreras físicas por usar muletas, aparatos, sillas de ruedas, para moverme de un lado a otro, barreras arquitectónicas porque no siempre se encuentra con el acceso para una persona en silla de ruedas, edificios públicos que no tienen rampas, hay que tomar clases en un edificio en el tercer piso, inclusive muchas de las iglesias no tienen acceso para una persona con discapacidad física, eso significa que si muchos, en este caso de la iglesia, no me ayudan a llegar dentro de la iglesia, ni siquiera tengo el derecho de llevar una vida regular como cualquier otra persona”, mencionó, el deportista.

Sin embargo, destacó que las barreras físicas no han sido las más difíciles que ha tenido que enfrentar, las más difíciles han sido las sociales que limitan a una persona con discapacidad, en ocasiones a no tener derecho a la educación, a un trabajo o a una integración social o familiar, pero en su caso siempre contó con el apoyo de su familia que tuvo que dejar Celaya para darle una mejor calidad de vida.

“El destino te va llevando a diferentes lugares y nosotros encontramos mi rehabilitación en esta escuela en la Ciudad de México, pero, aun así, todos los veranos yo venía a Celaya; tengo familiares en Jaral del Progreso, y pues todos los veranos me la pasaba con mi abuelita nadando en el río, aquí en Celaya con mis tíos comiendo la fruta de la temporada y los antojitos que nos da la ciudad, pero muy involucrado siempre con mi familia en Celaya y en Jaral del Progreso”, recordó el medallista olímpico.

Posteriormente, como muchos mexicanos, salió en busca del sueño americano. Llegó a Estados Unidos en el año de 1996 por falta de apoyo en México y buscando mejores oportunidades; en Atlanta, Georgia, el patrocinador de sus sillas de ruedas también lo apoyó y a partir de ahí comenzó su carrera profesional compitiendo en alrededor de 20 carreras al año por todo el mundo, siempre representando a México.

Saúl Mendoza tuvo una carrera deportiva profesional de más de 25 años, donde tuvo destacada participación en al menos cinco Juegos Paralímpicos, obteniendo dos medallas de oro en las ediciones Sídney 2000 y Atenas 2004, además de cuatro medallas más, dos de plata y dos de bronce.

Asimismo desde 1996 acudió a los circuitos de carreras en Estados Unidos e Internacional, ganando más de 200 carreras de rutas, incluyendo competencias importantes como los maratones de Los Ángeles, Londres, Boston, Cleveland, entre otros.

“Encontré el deporte muy joven a los 13 años comencé a hacer atletismo, pero a los 19 años comencé a representar a México a nivel internacional, comencé en los Juegos Panamericanos de Aguadilla Puerto Rico y pues bueno a partir de ahí es como comienza mi trayectoria”, compartió Saúl Mendoza.

Además de sus logros deportivos, Saúl Mendoza estudió diseño industrial en la Un ive r s i d ad Metropolitana y una vez que llegó a Estados Unidos se integró a trabajar en la fabricación de diferentes productos para personas con discapacidad física, especialmente sillas para esquiar en nieve, de uso diario, las sillas de carreras, entre otros.

El destinó lo llevó a San Antonio, Texas, a trabajar en el ‘Brooke Army Medical Center’, que es la primera puerta para la rehabilitación de los soldados que regresan de la guerra, algunos de ellos quienes regresan sin piernas, sin brazos, quemaduras en el 100 por ciento de su cuerpo o con traumas de guerra.

“Me detectaron como entrenador de atletismo sobre silla de ruedas y ya desde hace muchos años estoy llevando este programa, y no solamente con los veteranos que llegan a Texas, a San Antonio, sino ahora alrededor de todo Estados Unidos; en las diferentes bases militares hacemos clínicas y campamentos deportivos que constan de alrededor de 10 días y en 10 días los introducimos al deporte paralímpico”, dijo el atleta.

El trabajo que realiza con la milicia de Estados Unidos, no solo se centra en la disciplina del atletismo, sino que se trata de un equipo multidisciplinario con experiencia en ramas como tiro con arco, tiro con pistola, natación, rugby, basquetbol, corredores parados o en silla de rueda, por mencionar algunas, lo que ha llevado a obtener resultados en competencias paralímpicas.

Por su perseverancia y su historia deportiva, Saúl fue ingresado en la primera generación de deportistas en el Salón de la Fama de Celaya.

LC