Agencias

Ciudad de México.- La confianza entre México y Estados Unidos sufrió una nueva herida con la captura de un exministro de Defensa acusado de narcotráfico. Además de tender un manto de duda sobre los militares mexicanos, revivió sospechas de que Washington espía a su vecino.

La detención en Los Ángeles del general Salvador Cienfuegos también tiene ribetes políticos, pues el presidente Andrés Manuel López Obrador ha convertido a las Fuerzas Armadas –responsables de la lucha antidrogas- en aliado clave ampliando sus facultades.

“Se ha vulnerado la confianza y la cooperación. Se rompieron todos los protocolos entre ambos países”, dijo a la AFP Javier Oliva, especialista en asuntos militares de la Universidad Nacional (UNAM).

Identificado en la acusación como ‘El Padrino’ fue detenido el 15 de octubre cuando llegaba con su familia a Los Ángeles.

No enfrentaba investigaciones en México, pero la fiscalía de Brooklyn lo acusa de traficar drogas y lavar dinero entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, cuando habría protegido al ‘H-2’, un capo surgido de las cenizas del cártel de los Beltrán Leyva, en declive desde 2010 por la captura y muerte de sus líderes.

Aunque la acusación fue presentada en agosto de 2019, recién se divulgó tras su arresto, al parecer por recelo ante la enquistada corrupción entre altos funcionarios mexicanos. De hecho, López Obrador, quien mantiene buenas relaciones con su homólogo Donald Trump, se quejó de que la agencia antidrogas DEA actuó a sus espaldas.

 “Le hemos hecho saber a Estados Unidos nuestro profundo descontento con que no se haya compartido esa información”, dijo el canciller Marcelo Ebrard ayer, tras entregar el reclamo escrito.

López Obrador asegura que con su gobierno se acabó la “intromisión” estadounidense, de la que pone como ejemplo una fallida entrega controlada de armas –entre 2006 y 2011- que terminaron en manos de criminales. “Cienfuegos ya no era un funcionario, no había por qué informar”, argumenta Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA.

Pero este desencuentro traería consecuencias. “En México hay rencor y en las agencias estadounidenses muchos no quieren ya compartir información con militares que consideran corruptos”, añadió Vigil. El caso está radicado en la misma corte que condenó a cadena perpetua a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2019, y que procesa al exsecretario mexicano de Seguridad (2006-2012) Genaro García Luna, capturado en diciembre en Texas acusado de favorecer al cártel de Sinaloa.