Luz Zárate

Celaya.- “¡Y que quede claro: nos calmamos por el covid, no por la policía, ni por el ejército, sino por la enfermedad!”, exclamaron los jóvenes que todos los años participan tronando petardos en la fiesta de ‘San Juanito’, en la comunidad San Juan de la Vega.

Aunque las autoridades prohibieron que estuviera expuesto San Juan Bautista, afuera de la casa donde la familia Colesio resguarda la imagen del Santo, decenas de personas se hicieron presentes para venerar a su patrono, entre ellos, estuvieron varios jóvenes que año con año participan en la tradicional quema de petardos.

Ellos reviraron que desde hace tiempo las autoridades municipales han querido prohibirles la detonación de cohetes, los cuales elaboran a base de clorato de potasio y azufre, pero no han cedido por ser una tradición que tienen desde hace 496 años.

Pero este año… no

Fotos: Martín Rodríguez

La cancelación de la tradicional fiesta causó desilusión y tristeza en todos los habitantes de la comunidad, aunque la mayoría coincidió que era lo mejor este año.

A pesar de que los propios habitantes reconocieron que en la comunidad se han registrado contagios y muertes debido al Covid-19, muchos fueron a visitar a San Juan Bautista para darle gracias por los milagros concedidos y pedirle bendiciones para este año.

“A mí ya me dio el covid, me duró dos meses y sí me puse muy mal. Es una enfermedad que no se le desea a nadie. Me da tristeza que no haya fiesta, no me gustó que se haya cancelado pero la verdad sí viene mucha gente de todas partes, no sólo de aquí hasta del extranjero y sí se hubiera hecho sí pudo haber un contagiadero“, dijo Felipe Magueyal.

Las autoridades afectaron el protocolo

Fotos: Martín Rodríguez

Mientras que los organizadores de la fiesta y la familia que tiene a resguardo a San Juan Bautista, explotaron contra las autoridades municipales, pues aseguran que en lugar de poner orden causaron lo contrario.

Luz María Colesio contó que ya tenían listo el protocolo para que las personas pudieran ingresar al domicilio y poder rezar sólo unos minutos: habría una puerta de entrada y una de salida, entrarían de uno por uno, guardando su sana distancia y con las medidas de higiene necesarias.

Sin embargo, los elementos de Protección Civil ordenaron el cierre de la casa, lo que generó que tuvieran que cambiar al santo a un local contiguo, donde la puerta tiene ventanas y a través de éstas podrían ver a “San Juanito”.

“Al rato se va a hacer el relajo, van a venir todos a rezarle aquí afuera y a ver quién controla a la gente y pone orden. Nosotros ya teníamos controlada a la gente y ya teníamos un plan”, afirmó Luz María.

No estaban previstos los petardos

Fotos: Martín Rodríguez

A decir de algunos, la fiesta religiosa se pudo haber llevado a cabo sin la quema de petardos, sólo con una pequeña peregrinación para que “San Juanito bendijera a los habitantes”.

“Nosotros propusimos que se sacara al santito sólo 400 metros, pero la directora de Fiscalización y el de Protección Civil lo echaron a perder todo”, dijo Antonio García Jaimes.  

Y aunque las autoridades prohibieron la fiesta y hubo un operativo de elementos de Policía, Protección Civil y Fiscalización para evitar aglomeraciones, quema de petardos y la venta de bebidas alcohólicas, decenas de personas fueron a rezarle a su patrono, aunque fuera desde la calle.

Con devoción y fe, decenas se arrodillaron y rezaron en el exterior de la casa donde se tiene al santo, al tiempo que se escuchaba el estruendo de la quema de cohetes, actividad que se hacía en el interior de algún domicilio.

Los devotos aseguraron que no les podían prohibir estar en la calle y rezar a su Santo Patrono.

Es tradición

La veneración a San Juan de los Barrios –como también le conocen a su Santo Patrono- es una tradición heredada de generación en generación desde 1525. Los relatos cuentan que a un hacendado de la zona le robaron gran cantidad de lingotes de oro, por lo que le pidió a San Juan Bautista que si le hacía el milagro de que se los regresaran, le mandaría hacer una fiesta en grande y además le mandaría hacer una estatua —tenía que ser pequeña para que lo pudieran sacar a pasear—.

Y debido a que sí se le concedió el milagro, el hombre, de nombre Juan Vega, impuso la tradición de festejar al santo año con año. La tradición marca que se deben realizar velaciones a San Juan Bautista, peregrinaciones en las calles del pueblo, danzas y se regala comida.

Además de la cuestión religiosa es tradición quemar petardos a martillazos, lo que hizo famoso el festejo y que fuera difundido internacionalmente debido a la peligrosidad de los actos.

El rito consiste en que la punta de los martillos sostiene petardos elaborados con clorato de potasio y azufre, para después impactarlos en el piso y con esto causar poderosos estruendos. En años pasados se registraron casos de personas que perdieron alguna extremidad al explotarles el cohete en su cuerpo.

Sin embargo este año se cancelaron todos los eventos del festejo, lo único que las autoridades municipales no pudieron evitar fue que algunos habitantes fueran a visitar y rezar a “San Juanito”.

ndr