Dicen que nada nos parece y tal vez sea cierto. Se quejan de que somos prontos para quejarnos de todo y por todo, pero muy lentos para aplaudir los aciertos que tiene esta administración. Tal vez tengan razón. No sé si debiéramos estar exultantes de alegría frente al manejo que se ha dado con el tema de las vacunas. Tampoco sé si es importante recibir la dosis de Pfizer, de Moderna, la Sputnik V o cualquier otro modelo que se presentan como posibilidad. No estoy capacitada para decir cuál es mejor o cuál es la peor opción. Me temo que, dadas las circunstancias, la alternativa óptima es la que tengamos accesible en el momento de recibir el piquete.

México ha tenido una tradición de campañas de vacunación exitosa. Somos ejemplo a nivel mundial y eso es preciso reconocerlo y aplaudirlo sin demoras. Y, seguro es por ello, que nos extraña mucho que si hemos dado muestras sobresalientes de que sabemos hacer las cosas y además las hemos ejecutado con excelencia, hoy no se ve que brillen esas medallas. En esta ocasión, tenemos poca información, menor claridad y casi nada de transparencia. Nos dicen que las personas vinculadas con el sector salud están siendo vacunadas. De hecho, conozco a una estudiante de medicina que está haciendo su residencia en un área Covid que ya recibió las dos dosis necesarias. Enterarme me dio esperanza y hasta sentí ganas de aplaudir.

Sin embargo, se me quitaron las ganas al ver cómo funciona la página en la que se debe de inscribir a los adultos mayores para recibir la vacuna. La página reventó y con ella estalló el coraje y la alarma de muchos usuarios que vieron como se caían sus esperanzas igual que se cayó la página de registro. Es de no entenderse, con la experiencia que tenemos para hacer las cosas bien, ¿por qué hacerlas mal? La estrategia se les hizo trizas y los que saben de sistemas dicen que esta pifia se pudo haber previsto. No se entiende por qué no hicieron pruebas antes de liberar una página tan importante en el ánimo de los mexicanos.

¿Habrá sido a propósito? No se trata de pensar mal, pero si la página no funcionó, la 4T gana tiempo para que lleguen las dosis prometidas y entonces sí, los servidores de la nación salgan a tambor batiente a vacunar a todos los mexicanos que estén listos para poner el brazo. Hay quienes piensen que llegar a ese grado de sospecha ya es rayar en la exageración y la mala voluntad. No sé, quisiera saber las razones que tuvieron los estrategas del gobierno para no consultar a las magníficas instituciones de educación superior, como el Instituto Politécnico Nacional, La Universidad Nacional Autónoma de México o a nuestras universidades estatales o planteles técnicos. Seguro que habrían hecho un mejor papel.

No se ve que los operarios de la 4T sean muy doctos en el manejo de la nación. Ya los hemos visto dar varios tropezones y con esta caída, van en picada como gorda en tobogán. Así están las cosas: no se ha podido arrancar el programa de vacunación. Dicen que al entrar a la página, hay que seguir diez pasos y una vez concluidos, todavía hay que esperar la llamada del servidor de la nación para que nos den el lugar, la fecha y la hora en la que se deberá acudir para ser vacunado. Buena suerte, no hay forma de llegar al paso diez, cuando ni siquiera se puede acceder a la página.

Si a eso le sumamos que ha habido funcionarios que haciendo uso del poder que les confiere su puesto, abusan, se saltan la fila y piden ser vacunados, pues ya sabemos. A lo mejor, mientras la página no se compone, estos fieles funcionarios ofrecen el brazo para que no se vaya a echar a perder la dosis. Por eso dicen que nada nos parece y es cierto.