Redacción

Guanajuato.- El Izcuintli y tlalchichi fueron dos razas de perros mexicanos, que se extinguieron. El xoloitzcuintle, un perro criado entre los aztecas, sobrevive en nuestros tiempos. Los populares chihuahua son los otros canes originarios de nuestro territorio. Sin embargo, no son las únicas razas 100% mexicanas que aún existen.

En los años 90, criadores lograron recuperar a los perros lobo. Así surgió el calupoh. Se trata de un híbrido entre el lobo gris mexicano y diversas razas caninas.

En el pasado, se buscó esta cruza para emplear a los animales en la guerra y la agricultura.  La mezcla fue posible gracias a la similitud genética entre perros y lobos. Hasta el 2017 había en el país ocho generaciones sanas, y han seguido reproduciéndose.

¿Qué distingue al calupoh?

El calupoh es un perro musculoso, proporcionado, de orejas cortas y cola larga.  Es de talla grande, alcanza entre los 55 cm y 77 cm de altura, y puede pesar hasta 45 kg.

Son perros negros, de grandes ojos oscuros o ambarinos. Tienen dos capas de pelo, una de ellas más gruesa, para protegerlos del frío.

Es una raza noble y leal, indicado para el cuidado de los niños. Sin embargo, al igual que los lobos, son reservados ante los extraños. La Federación Canófila los clasifica dentro de los perros de pastero y compañía.

Debido al significado que tuvieron los lobos y perros para los pueblos prehispánicos el calupoh es una criatura de gran valor histórico y cultural.