Buscan socavar al “amoral” Trump

Alto funcionario revela que desde la administración accionan para frustrar sus peores inclinaciones

AFP

Washington, EE.UU.- Altos miembros de la administración de Donald Trump están tan alarmados por el “errático” y “amoral” comportamiento del presidente que trabajan para acabar con él, dijo ayer un “alto funcionario” en un artículo publicado sin firma en ‘The New York Times’.

“El presidente Trump enfrenta una prueba a su presidencia como nunca se ha enfrentado un líder estadounidense moderno”, escribió el funcionario en el artículo de opinión titulado ‘Soy parte de la resistencia dentro de la administración Trump’.

“El dilema –que él no comprende del todo- es que muchos de los altos funcionarios de su propia administración están trabajando diligentemente desde dentro para frustrar parte de su agenda y sus peores inclinaciones”, escribió el jerarca.

“Lo sé. Soy uno de ellos”.

El autor del artículo describió una presidencia de “dos vías”: en una, Trump dice una cosa y en la otra, su equipo hace otra, por ejemplo en lo que llamó la “preferencia por autócratas y dictadores” que tiene Trump.

Y los funcionarios trabajan activamente para aislarse del estilo de liderazgo “impetuoso, confrontativo, insignificante e ineficaz” del presidente, afirmó el alto funcionario. “La raíz del problema es la amoralidad del presidente”, indicó.

“Es por eso que muchos designados por Trump hemos prometido hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas mientras se frustran los impulsos más equivocados del Sr. Trump hasta que termine su mandato”.

Trump no tardó en criticar al autor de la pieza, aunque no se conoce públicamente el nombre, y al “deshonesto” ‘Times’. “A ellos no les gusta Trump y a mí no me gustan ellos”, afirmó el presidente. “Si el fallido ‘New York Times’ tiene un editorial anónimo -anónimo significa cobarde, un editorial cobarde- créanme, estamos haciendo un gran trabajo”.

Luego el presidente tuiteó: “¿TRAICIÓN?”.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, calificó al artículo de “patético, imprudente y egoísta”, y criticó al ‘Times’ por haberlo publicado. “Cerca de 62 millones de personas votaron por el presidente Donald J. Trump en 2016”, dijo. “Ninguno de ellos votó a un cobarde, fuente anónima del fallido ‘The New York Times’”.

El autor del artículo hizo hincapié en que, él o ella, mantiene su compromiso con la agenda republicana y no se alinea con la oposición demócrata.

“Creemos que nuestro primer deber es con este país, y el presidente continúa actuando de manera perjudicial para la salud de nuestra república”, escribió el funcionario, añadiendo que “la raíz del problema es la amoralidad del presidente”.

También aseguró que al principio de la administración, algunos compañeros discutieron en voz baja la invocación de la 25ª enmienda de la Constitución, que permite la destitución de un presidente juzgado incapaz de realizar sus deberes.

“Pero nadie quería precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para dirigir la administración en la dirección correcta hasta que, de una forma u otra, se acabe”.

La sección de opinión del diario neoyorquino reconoció el paso extraordinario que han dado para publicar un artículo de opinión anónimo, y dijo que lo hizo a petición del autor, cuya identidad conocen. “Creemos que la publicación de este ensayo de forma anónima es la única manera de ofrecer una perspectiva importante a nuestros lectores”, indicó el diario.

“Ficción”  y Woodward

La pieza sin firmar parece reforzar las afirmaciones hechas por el periodista Bob Woodward en su nuevo libro, extractos del cual fueron divulgados el martes, en el que se describe una camarilla de altos funcionarios de la Casa Blanca y del gabinete que busca evitar que Trump tome decisiones perjudiciales para la economía y la seguridad nacional. La Casa Blanca ha dicho que el libro no tiene “nada más que historias inventadas”, y Trump lo tildó de “obra de ficción”. Pero el artículo del ‘Times’ sugiere que la disidencia y la resistencia en la Casa Blanca de Trump son incluso más profundas de lo que Woodward describió.

RC