Manuel Arriaga

Abasolo.- Francisco Javier Castillo Cabello, es un joven abasolense que busca generar un combustible alternativo para la industria ladrillera de la localidad.

Se trata de la elaboración de pellets a base de desechos de frutas y recursos renovables, “donde utilizamos algunos desechos de frutas con algo poder calorífico y altas temperaturas, mediante quemadores que permitan la cocción de materias primas” para atender la demanda de la industria de ladrillera y de cualquier otro tipo de empresa que requiera calor para la elaboración de sus productos.

A través del proyecto denominado Biopel, Javier ganó en 2019 el Premio Estatal de la Juventud en materia de cuidado del medio ambiente. Abasolo, es el municipio del Estado de Guanajuato que tiene más ladrilleras, con 32. Pero no sólo es líder de la producción de ladrillo sino que además, enfrenta algunos problemas de contaminación ocasionados por esta industria que hoy en día, continúa utilizando combustibles fósiles.

“Venimos a sustituir los combustibles fósiles derivados del petróleo, que son recursos no renovables”, explicó el joven.

“Venimos a sustituir los combustibles fósiles derivados del petróleo, que son recursos no renovables”, explicó el joven.

A través de sus conocimientos adquiridos en las aulas, aseguró que comenzó a investigar acerca de la utilización de desechos de frutas y otros recursos renovables para generar biocombustibles. “Me doy cuenta que con los desechos se puede hacer un combustible sólido, de alto poder calorífico, mediante la investigación pasé a la etapa de pruebas, vimos que se reducía la contaminación en comparación con los combustibles fósiles, como el gas l.p., Diesel y gasolina, estamos hablando de un 30 y 40 por ciento menos”, subrayó.

“Con los quemadores que empleamos, importados de España, hemos logrado llegar a la eficiencia energética al lograr cero emisiones al medio ambiente”, aseguró.

EZM