Óscar Jiménez

León.- En León, se acostumbraba a afirmar “vivo cerca del López Mateos”, o bien, “Del eje”. Y es que era cierto, la mayor fuerza laboral -o social- se presentaba en los linderos del bulevar que en junio de este 2021 cumplió 57 años de vida.

La ciudad se concibió como otra a partir de la obra, cuyo trazo le daría otra cara. Al cruzar de un lado a otro, se volvió un camino necesario, y, además, recuperó la imagen esperanzadora luego de las inundaciones de 1888 y 1911 que resultaron devastadoras para la localidad.

Fue el 11 de junio de 1964 cuando la avenida fue inaugurada por el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, por lo que, hasta ahora, conlleva el nombre del mandatario federal.

Los primeros planos de la obra ya la situaban junto a lugares emblemáticos e importantes para la ciudad, como el Barrio del Coecillo, donde históricamente se ha gestado mucha de la tradición, y que, por distinción laboral a partir del zapato, ha requerido -también- de un conducto para el flujo del tránsito como ha significado el principal bulevar de León.

“Al romper con la arquitectura conservada hasta entonces en la urbe, caracterizada por calles angostas para la circulación vehicular, las críticas no se hicieron esperar y ocasionó manifestaciones multitudinarias promovidas, principalmente, por los dueños de las fincas que se vieron afectadas por la ampliación de la vialidad, y aprovechadas por opositores a los gobiernos municipal y estatal”, cuenta la editorial de la Revista Tiempos, del Archivo Histórico Municipal de León, y que en 2014 le dedicó un volumen a la creación y crecimiento de la avenida.

La evolución de esta arteria principal de la ciudad, que comenzó “contra viento y marea” por los desalojos e indemnizaciones a quienes tenían propiedades que colindaban en los planos, ha sido también, testigo del crecimiento de la ciudad; en décadas posteriores (a finales de los 70) se dio la ampliación del bulevar que ya llegaba hasta la Unidad Deportiva Enrique Fernández Martínez.

Y a la postre, creció hasta sus extremos. También, ha significado una serie de cambios en drenaje, iluminación, expansión y disminución de carriles, y por supuesto, algunos proyectos municipales como la entrada del servicio público de transporte con las ‘Orugas’, que desde el 2003 transita por el carril izquierdo de la avenida que ha atestiguado la evolución de la ciudad.

LC