Borrascas sobre Nieto

Un importante empresario decía hace unos meses que perseguirían a Santiago Nieto hasta el final de su vida. Se refería a que no le perdonarían los atropellos y agravios que habían resentido por parte del entonces jefe de la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda. Su determinación reflejaba el cúmulo de agresiones de que fueron objeto de quien era el instrumento del Presidente para amagar, hostigar y actuar, aunque fuera al margen de la ley, contra quien fuera el objetivo. Pero el gatillero empoderado fue impulsando cada vez más su agenda personal y política, hasta que una debilidad personal propició su caída de la gracia presidencial. Y como en la Tercera Ley de Newton, a cada acción viene una reacción.

Desde donde se encontraban agazapados, empiezan a salir los empresarios que, armándose de valor, están socializando presuntos abusos de Nieto y de varios miembros de su equipo, como primer paso antes de ir a denunciarlo ante las autoridades por posibles extorsiones. Ese segundo paso es enorme y lo están tomando con cautela. No saben si, como sugirió el presidente, podría volver al gobierno en un futuro, o como dijo el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, lo podría llevar a trabajar al Senado, con lo cual recuperaría un blindaje oficial. Tampoco seguramente entienden los mensajes cruzados, como los del nuevo jefe de la UIF, Pablo Gómez, quien a pregunta expresa del reportero de Reforma, Roberto Zamarripa, si investigaría su posible fortuna personal, respondió que si detectaran movimientos irregulares fuera de lo normal, iniciarían un procedimiento.

Para que eso sucediera, tendría que haber una evolución patrimonial inconsistente o detectarle operaciones con recursos de procedencia sospechosa. Eso no va a suceder. Hipotéticamente hablando, se puede decir que quien investigaba ese tipo de delitos y conocía la mecánica para cometerlos y esconderlos, no incurriría en un error de esa naturaleza. Por ahí no saldrán las cosas malas de Nieto, si en efecto, como aseguran empresarios con malas experiencias con él, existen. De ser así, son otras las ventanas por donde se empezarían a mostrar los claroscuros de quien, públicamente todavía, el presidente considera un abogado capaz y honesto, aunque extravagante.

Y como botones de muestra, empresarios y abogados con experiencias de primera mano afirman:

1.- Hace algunos meses, para resolver un problema de liquidez porque a un familiar le habían congelado todas sus cuentas, un empresario encontró una vía dentro de la UIF para resolver sus problemas. Le dijeron que durante 15 minutos, únicamente ese espacio, descongelarían sus cuentas para que en ese tiempo las transfirieran a otras cuentas sin bloqueo. Para ello tendría que pagar el 10% de lo que moviera. Así lo hizo.

2.- Un empresario de tamaño medio se quejó amargamente de que para poder tener una reunión con Nieto le habían cobrado medio millón de pesos. La reunión se dio en un restaurante, pero el empresario dijo que el entonces jefe de la UIF había llegado pasado de copas y no pudo resolver nada. Los 500 mil pesos, para los propósitos que buscaba, terminaron en la basura.

3.- El abogado de otros empresarios reveló que cuando buscaron resolver de manera independiente y de forma directa sus problemas en la UIF, fueron referidos al despacho de un abogado, que no es conocido y que fue creciendo en casos de manera paralela a la gestión de Nieto, para que los solucionara. El nombre del abogado fue buscado en Google, y en efecto, no es un profesional conocido por haber llevado casos de alto impacto, y mantiene un bajo perfil.

Es cierto que no se puede establecer a partir de estos dichos una línea de responsabilidad o culpabilidad de Nieto. Pudo haber sido engañado por sus colaboradores, o que estos hubieran hecho negocios sin que se enterara. Sin embargo, no son los únicos casos en donde empresarios, particularmente, lo señalan directamente como el beneficiario de esos cobros para resolverles sus problemas.

Tampoco es un asunto que se resolverá en medios, aún cuando alguno de esos empresarios saliera a denunciarlo públicamente, sino ante las autoridades. De ser así, se verían forzadas a abrir una carpeta de investigación, distintas a las que, por otras anomalías e irregularidades, tiene abiertas en la Fiscalía General, que encabeza su némesis Alejandro Gertz Manero. Nieto siempre hablaba en privado -platicaba con muchos periodistas en privado- de cómo estaba combatiendo la corrupción, sin mostrar en ningún momento en esas conversaciones irregularidad alguna. No obstante, los señalamientos que le están haciendo no han dejado de fluir desde que fue destituido la semana pasada.

Nieto ha dado señales de estar preocupado, porque tiene clara la molestia del presidente. Desde el domingo antepasado, un día después de su boda en Guatemala, estaba en el entendido de que en la mañanera del lunes recibiría críticas por realizarla en el extranjero y por el tamaño y la calidad de enemigos, como ha definido el presidente a algunos de los invitados a la fiesta. El lunes, de regreso en México, lo llamó el secretario de Gobernación, Adán Augusto López para pedirle su renuncia. Nieto asintió, pero agregó que tenía pensado hacerlo.

Las palabras del presidente lo deben haber inquietado más, porque el enojo fue progresivo. En un principio, el presidente se resistía a creer que lo que circulaba en las redes sobre la boda de Nieto fuera cierto, pero Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y Jesús Ramírez Cuevas, vocero y asesor presidencial, le dieron información detallada que detonaron una campaña de linchamiento en redes contra Nieto y su nueva esposa. Nieto buscó la semana pasada a personas conocidas del presidente para pedir ayuda para mitigar su enojo.

La molestia del presidente bajó con los días, pero los problemas serios, si dan los empresarios el segundo paso adelante y lo denuncian por extorsión y corrupción, podrían llegar a ser más graves que el actual enojo de López Obrador y detonar uno peor, directo con el presidente.