Despedimos el año que termina, fue un año diferente, modificó nuestro estilo de vida, lo que llamábamos “normalidad” de manera radical, sin avisarnos. Pero hemos conseguido llegar hasta aquí, gracias a nuestro instinto de sobrevivencia, fe y coraje, ahora debemos redoblar nuestros esfuerzos en este año que inicia.

Me gusta pensar que la vida es una gran aventura, una travesía, que incluye distintos viajes, mientras la tierra en su movimiento de traslación nos regala otra vuelta al rededor del sol durante los próximos 365 días del año, me ilusiona pensar en que vendrá otra primavera cuando, aunque me gusta el clima frío del invierno, también disfruto del calor y asolearme en la arena.

Un nuevo comienzo que nos invita a vivir cada día, que nos impulsa a levantarnos y recomenzar; debemos tener fe, creer en el amor y en un ser superior, energía creadora, que nos colocó en esta gran canica azul, con nuestra pareja, nuestros padres, hijos, formamos una gran familia, junto con nuestros amigos, a nuestro entorno. Mantengamos viva la esperanza de un mañana mejor, no sucumbamos al pesimismo, la felicidad es la actitud con la que encaramos la vida diaria y respondemos a las situaciones que nos presenta.

Mantengamos ese espíritu indomable de lucha, por conquistar mejores estadios de vida. Hagamos realidad en nuestro mundo la paz y la tranquilidad; convivamos con la familia, disfrutemos a nuestros padres, a nuestros hijos, es tan corto el tiempo para hacerlo, con el trajín diario descuidamos lo más valioso que tenemos. Peleamos tanto por conseguir dinero, que luego cuando lo tenemos, perdemos la salud, y cuando nos damos cuenta las personas que queremos ya no están. En estos días aprovechemos para darnos tiempo de observar el mundo más detenidamente: ver la sonrisa de un niño, escuchar a nuestros seres queridos, cuya felicidad nos recuerda que es tan fácil ser felices, sólo hay que querer.

Ahora que termina el año, podemos evaluar nuestros resultados; pero reconozcamos nuestros logros, dando gracias por todos los dones recibidos: la amistad, la salud, el bienestar, los momentos agradables con quienes compartimos la vida, también debemos perdonar y olvidar, para que sanen las heridas.

He querido escribir en esta primera columna del año 2021 un mensaje de esperanza, de optimismo y alegría, que valga la pena perdurar, pensar que aún nos falta lo mejor por vivir, del resto de nuestra vida. Como un buen pintor, pintemos los mejores cuadros. Ahora es cuando podemos hacer nuestros mejores trazados; es el momento propicio para hacerlo, el inicio de un nuevo año. Recordemos que son nuestros pensamientos los que energizan, crean y materializan es ahí donde surgen nuestros sueños; es cuestión de mantener la fe, para que esa energía los materialice. Les deseo un feliz año 2021. Gracias por leernos.