Agencias

Washington.- Los millones de trabajadores federales deberán demostrar que están vacunados contra el Covid-19 o de se enfrentarán a las medidas obligatorias de uso de mascarillas, pruebas diagnósticas semanales y distanciamiento social, entre otras, anunció ayer el gobierno estadounidense.

Las nuevas directrices están dirigidas a impulsar las bajas tasas de vacunación entre los 4 millones de estadounidenses que reciben sueldos federales y para dar un ejemplo a los grandes empleadores de la nación. “Hay mucha gente muriendo –o viendo morir a alguien que aman- y diciendo: ‘si tan sólo me hubiera vacunado’”, manifestó el presidente Joe Biden en un discurso en la Casa Blanca. “Está muriendo gente que no tendría que morir”.

El gobierno alienta a las empresas a que sigan su ejemplo para incentivar la vacunación al imponer obligaciones. En lugar de hacer obligatoria la vacunación para los trabajadores federales, el plan complicará la vida de aquellos que no estén vacunados para animarlos.

Biden también instruyó al Departamento de Defensa a que revise añadir la vacuna a su lista de las requeridas para los miembros del Ejército. Y ha ordenado a su equipo que tome medidas para implementar requisitos similares a todos los contratistas federales.

También pidió a los gobiernos estatales y locales que utilicen los fondos proporcionados por el paquete de ayuda por coronavirus para incentivar la vacunación, y ofrezcan 100 dólares a la gente para que se inocule. Anunció que las pequeñas y medianas empresas recibirán reembolsos si bridan a los empleados días libres para que lleven a sus familiares a vacunarse.

Las medidas de Biden para el gobierno federal, que es por mucho el empleador más grande de la nación, se producen luego de un aumento en los casos impulsado por la renuencia a las vacunas y por la propagación de la variante Delta, que es más contagiosa. Compañías importantes y gobiernos locales imponen nuevos requisitos por cuenta propia, pero el gobierno siente que es necesario tomar más medidas.

Sin embargo, es seguro que vaya a haber reacciones. Las nuevas medidas colocan a Biden en el centro de un duro debate político en torno a la capacidad del gobierno para lograr que los estadounidenses sigan las directrices de salud pública.

Un 60% de los adultos están vacunados. Biden había fijado que el 70% tuviera al menos una dosis para el 4 de julio, y aún no lo logra. La cifra más reciente es de 69.3%. De acuerdo con la Oficina de Administración de Personal, el Poder Ejecutivo dio empleo a más de 2.7 mi-

llones de civiles en 2020, muchas están en estados sureños gobernados por republicanos, como Texas y Florida, donde aún hay mucha renuencia a las vacunas.

EZM