López Obrador tiene muchos flancos débiles y los contrapesos siempre serán fundamentales, pero lo que hace falta son críticos inteligentes y serenos que lo cuestionen y lo sometan a escrutinio, pues la mayoría de sus detractores han elegido posturas extremas y biliares donde se pierden los matices.

Es el caso de Berenice Montes Estrada, diputada federal por el PAN originaria de Victoria, Guanajuato, quien no honra provenir de una región donde desde hace más de 100 años  los poetas campesinos  cultivan el arte de la oralidad en la plaza pública, y donde aún hay indicios de ancianos y ancianas memoriosos que en sus relatos de asombrosa riqueza idiomática preservan la antigua dignidad  de la palabra.

En el marco del debate por la aprobación del presupuesto 2022, subió a tribuna, y con un estilo golpeador e insidioso lanzó severas descalificaciones al presidente de la República. Aunque en el devenir parlamentario su intervención resultó intrascendente, si sus lances en el Congreso están más motivados por consigna partidista que por su libre albedrío como legisladora, su único mérito en esa alocución será haber cumplido el rol polarizador que le designó su bancada en la estrategia para afrontar el tema.

La exalcaldesa victorense más que destreza oratoria, utilizó el recurso efectista de zurcir perversamente, y sin ningún contexto, retazos sueltos para construir una supuesta realidad. En su largo listado de cuestionamientos: estancias infantiles, desempleo, Prospera, pobreza extrema, anomalías del programa ‘La escuela es nuestra’, falta de hospitales, reducción de recursos para los llamados ‘pueblos mágicos’, carencia de puentes para pasar ríos, descuido de las reservas naturales, etc…  solo faltó que señalara al primer mandatario como autor de las matanzas de venados en la sierra de ese municipio que ella gobernó hasta hace tres meses, o que culpara al tabasqueño por la impunidad que gozan los abundantes políticos corruptos del noreste, con varios de los cuales ella comparte el ‘PAN y la sal’ desde hace años.

Esta diputada por el Distrito 01, optó en su intervención por el tramposo recurso de corromper el lenguaje. Si eso anticipa que en su paso por el Congreso Federal -sea por convicción propia o porque es la “línea”- estará en el batallón azul más ultra y visceral, hay que seguirle la pista a ese espectáculo, porque su contraparte del bloque Morena-PT tiene viejos  lobos de mar que en cualquier momento se encontrará en el camino.

…Y en Victoria crisis en el Cabildo

Pero mientras  en la Ciudad de México despotrica contra el presidente, y a propósito del viaje a la ONU le dice que es candil de la calle y oscuridad de su casa, en tierra de  Berenice Montes  hay un desbarajuste del que ella es corresponsable.

Su sucesor en el cargo, Juan Diego Ramírez, también del PAN, lleva semanas forcejeando en torno a diversos temas con un nutrido bloque de regidores de oposición. La situación ya escaló hasta  el Congreso local.  El desencuentro fue notorio  desde el mismo 10 de octubre al tomar posesión pues el alcalde, síndico y tres regidores blanquiazules (que juntos suman apenas la mitad de los votos) al nombrar secretario y tesorero no encontraron el respaldo de la mayoría, y tampoco al  proponer el resto de titulares, pues su pretensión de ratificar a funcionarios de áreas claves como obras públicas, es vista por muchos victorenses como la continuación del ‘maximato’ familiar que comenzó en 2015 con Teodoro Montes y continuó con su hermana en 2018. Ante esas decisiones unilaterales, cinco regidores (la mitad del Cabildo) abandonaron la sesión; pero la fracción del PAN formalizó los acuerdos apelando a lo que en el acta de esa fecha se consigna como ‘voto dirimente’.

El más reciente episodio de la crisis en ese cabildo se expresó en una denuncia a la opinión pública hecha por los regidores del PRI Erika Salinas Trejo, Artemio Casas González, y de Nueva Alianza María Guadalupe Arvizu Olvera y Martín Hernández Quiroz, quienes consideran como presunta irregularidad que el  Ayuntamiento saliente haya autorizado el 7 de octubre, tres días antes de concluir sus  funciones, la utilización de 2.5 millones del ramo 33 para liquidar directores. Esa partida federal, en lo que corresponde a recursos que ejecutan los municipios, tiene dos vertientes, una denominada  ‘Fais’ que es solo para hacer obras y otra  ‘Fortamun’ que da prioridad a derechos y aprovechamientos, mantenimiento de infraestructura, modernizar el sistema de recaudación y necesidades de seguridad pública, pero los lineamientos no parecen dar margen a la aplicación de esos dineros en prestaciones  laborales de los empleados.

El acta de la sesión no consigna detalles acerca de la operación, solo enuncia que se pedirá  ‘prestada’ la cantidad para transferirla  a gasto corriente, y que será reembolsada antes del 31 de diciembre. El único argumento esgrimido por el presidente municipal provisional, Tovit González, secundado por los regidores, es que “en un acercamiento con el presidente electo llegaron a ese acuerdo”.

Lo cual es un despropósito, pues se da por hecho que el alcalde entrante podría disponer discrecionalmente del presupuesto, obviando las facultades del Ayuntamiento en pleno. En su denuncia a la opinión pública, la regidora Salinas Trejo, vocal de la Comisión de Hacienda, afirma que a la fecha le han negado información acerca de quiénes fueron los exfuncionarios en los que se utilizó dicho monto.

Muchas explicaciones tendrán que dar a los victorenses y a los auditores quienes tomaron la decisión sobre esos 2.5 millones. El solo concepto de pedir un “préstamo” al ramo 33  podría conformar una irregularidad. 

Pero igualmente, la exalcaldesa que dejó el cargo apenas terminando agosto, debería explicar por qué cometió esa grave irresponsabilidad de no prever un fondo para liquidaciones. Y resulta aún más incomprensible la omisión porque, según trascendidos, la entonces tesorera todo le consultaba; era tal la injerencia de Berenice Montes, que a veces parecía como si ella estuviera ejerciendo las dos funciones…