Agencias

Washington.- El Senado de los Estados Unidos confirmó ayer a la jueza Amy Coney Barrett como nueva magistrada de la Corte Suprema de ese país.

Barrett fue confirmada con 52 votos a favor, todos de senadores republicanos, y 48 en contra, todos los demócratas y una legisladora republicana.

Barrett, una católica ferviente opuesta al aborto, cambiará la configuración del máximo tribunal que a partir de ahora contará con seis jueces conservadores de nueve, tres de ellos nombrados por el mandatario republicano. En la corte de nueve miembros se sientan también tres magistrados progresistas.

La nueva jueza llenará la vacante dejada por el fallecimiento en septiembre de la progresista Ruth Bader Ginsburg.

Tras ser confirmada, Barrett juramentó como jueza de la Corte Suprema en la Casa Blanca, ante el presidente Trump.

La confirmación de Barrett llega tras un apresurado y polémico proceso que se inició el 18 de septiembre con la muerte de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg a los 87 años. Barrett fue nominada por Trump días después, el 26 de septiembre, antes de que Ginsburg fuese incluso enterrada.

Del mismo modo que los republicanos bloquearon la confirmación de un juez progresista durante el último año del mandato de Barack Obama, no quisieron arriesgarse ahora a que una posible victoria demócrata la semana que viene frustrase sus planes con Barrett.

Los republicanos aprovecharon así su control sobre el Ejecutivo y sobre el Senado para decantar aún más a su favor el Supremo, que ahora queda con seis magistrados conservadores y tres progresistas, lo que marca el futuro de la corte para las próximas décadas.

Trump, de hecho, ha logrado confirmar a tres jueces para el Supremo en sus cuatro años en el poder: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Barrett.

AC