Ayuntamiento de Xichú quiere ‘destruir’ archivos

Eliazar Velázquez

Xichú.- Sin acatar los procedimientos y protocolos para el manejo de documentos, señalados en la Ley de Archivos Generales del Estado y los Municipios de Guanajuato, el Ayuntamiento de Xichú emprendió el año pasado un proceso para deshacerse de documentación anterior a 2010; desde hace varias administraciones se acumuló papeleo en el subterráneo de un inmueble conocido como ‘El Sindicato’. El Municipio contempla incluso vender los archivos como papeles de desecho.

La idea

El 17 de enero de 2019, en sesión extraordinaria del Ayuntamiento encabezado por la alcaldesa Ma. Guadalupe Ramírez, la secretaria del Cabildo, Guadalupe Alvarado, lanzó la propuesta, “por razones de orden y limpieza del almacén que ocupa, archivo que, en términos generales es innecesario conservar por la extinción de obligaciones fiscales, laborales, comerciales y de auditoría en los que se pudieran utilizar”.

Alvarado sustentó la desaparición del archivo en diversas legislaciones, sin embargo, omitió tomar en cuenta su valor administrativo e histórico, contemplados en la Ley General; tampoco precisó en qué momento se clasificaron y elaboraron los instrumentos de control y consulta, ni quién dictaminó que ya se extinguió la trascendencia de los archivos.

Asimismo la funcionaria no consideró el Reglamento del Archivo General para el Municipio de Xichú, Gto., publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado (Año XCVI/Tomo CXLVII) Número 120, con fecha 28 de julio del 2009, que en su Artículo 8 consigna que el Ayuntamiento no tiene la facultad para desaparecer los documentos. La tarea corresponde a un Comité Dictaminador.

Los errores

Además, se confirmó que los acervos nunca fueron clasificados ni organizados como marca la ley. Las cajas se recibieron y acumularon sin ningún protocolo.

Al plantear su propuesta, la secretaria del Cabildo usó la palabra “destruir”, que no es acertado al proceso de “dar de baja”, que correspondería. Esto puso en evidencia su desconocimiento del tema.

El 8 de febrero, el síndico Osvaldo Villa confirmó que ni siquiera existe un Archivo Municipal como tal. En esa fecha los integrantes del Ayuntamiento acordaron crear “una comisión para la revisión de los archivos seleccionados para su destrucción”, integrada por el propio Villa, los regidores Ma. Guadalupe Cárdenas, Lázaro Mata, Elvia Sandoval, y la contralora Martha lucia Rivera Alvarado.

Sin embargo, en las dos sesiones siguientes, el tema se abordó sólo a manera de recordatorio.

En sesión del 8 junio de 2019, en el punto “Búsqueda de alternativas para destrucción del Archivo”, se descartó incinerar el archivo por indicaciones de la Secretaría del Medio Ambiente y se propuso la trituración como alternativa; se habló de cotizar la renta o compra de una máquina para este fin.

La cotización la presentó Osvaldo Villa el 31 de julio, pero los ediles sólo se dieron por enterados. El destino del archivo no se discutió sino hasta el 16 de enero de este año, cuando se manejó la opción de venderlo, aprobada por unanimidad. También se designó al área de Servicios Municipales como encargada de empaquetar los documentos. Una comisión integrada por el síndico y varios regidores acordó apoyar en las tareas el día 21 del mismo mes.

El día pactado, con ayuda de empleados de diversas dependencias, desbarataron carpetas y empacaron documentos en bolsas y costales, que quedaron listos para su venta. Sin embargo, la contingencia sanitaria obligó a aplazar la transacción.

A través de una solicitud de información realizada el 18 de septiembre vía la Plataforma de Transparencia, el Municipio confirmó que el Comité Dictaminador apenas fue constituido hace tres meses, el pasado 30 de junio de 2020.

Desprecio a la historia

Este intento de deshacerse de cientos o miles de documentos que raya en la ilegalidad, el Ayuntamiento de Xichú podría estar cometiendo un irreparable daño al patrimonio histórico, y cancelando la posibilidad de que presentes y futuras generaciones accedan a valiosas fuentes documentales. Decenas de costales, cajas y bolsas, siguen arrumbados y a la intemperie bajo un techo de la bodega. La escena revela la ignorancia y menosprecio de las autoridades locales por la memoria colectiva.