“Hoy me sumo convencido de que necesitamos trabajar para transformar a nuestro estado y a nuestro país, le doy las gracias. Nuevamente porque ese es el compromiso que tenemos, primero con nuestra gente, ayudar a nuestros municipios y estamos convencidos plenamente de que vamos a ser un buen equipo sumados por ustedes para beneficio de nuestro estado de Guanajuato. Viva la cuarta transformación”.

Luis Magdaleno Gordillo

No está muy lejos de la realidad ese “meme” que circula en redes sociales que explica la diferencia entre el semáforo rojo y naranja con alerta: la púnica diferencia es que si nos contagiamos ahora es más probable encontrar una cama de hospital que hace uno o dos meses cuando comenzaron a acelerar los contagios.

En realidad, la caracterización de los semáforos epidemiológicos en nuestro país en los últimos meses se ha convertido en una suerte de mito genial porque para empezar, en nada se parece el semáforo rojo de diciembre y enero al de julio de 2020 y mucho menos, el naranja actual al de septiembre.

Cambiarán algunos aforos y horarios en el funcionamiento de establecimientos comerciales, restaurantes y bares pero en sentido estricto usted no verá una gran diferencia entre lo que ocurra el 20 de febrero y el 25 o 28 del mismo mes.

De hecho, un semáforo con más apertura solo da pie para que quienes estaban al filo de la navaja en el cumplimiento de las reglas, relajen aún más las medidas y hagan realidad eso que dicen las autoridades de que para muchos, el rojo en realidad era verde.

La única diferencia real está en una mayor capacidad hospitalaria, una reducción en el número de contagios y un menor índice de positividad pero el número de casos positivos y de fallecimientos, sigue estando por encima de cualquier mes de noviembre hacia atrás en 2020.

En realidad, las autoridades gubernamentales solo tienen la opción de estirar la liga lo más posible para restringir menos actividades y no dañar tanto la economía en la medida que la capacidad hospitalaria y la letalidad lo permita mientras la adquisición de vacunas se hace más consistente. Será esa la única forma de comenzar a bajar significativamente los contagios.

Por lo visto, será un camino largo y tortuoso, visto el desorden que priva en la estrategia de vacunación y la lentitud con la que fluyen las vacunas. La vacunación de la población abierta es la única opción de alcanzar la inmunidad de rebaño.

Oscar Aguayo Arredondo, regidor de Morena en el Ayuntamiento cuevanense, sigue siendo un ave de tempestades y un personaje que es un dolor de cabeza en cualquier lugar donde se pare y lo peor del caso es que, sus impugnadores, sin querer, le dan alas para lucirse todavía más.

El pasado miércoles en el video de los acuerdos de la Junta de Gobierno, el presidente de la misma, Jesús Oviedo Herrera habló de los avances de la investigación que le sigue el Poder Legislativo por presunta malversación de fondos.

Habló de las audiencias celebradas y de algunos detalles del proceso. Por ejemplo, dijo que de parte del Congreso local iban a revisar las firmas del exfuncionario legislativo en la respuesta a algunos procedimientos y autentificarlas.

El detalle es lo de menos. El punto es que dicen los que saben que el solo hecho que Oviedo haya hecho públicos esos datos podrían dar armas al exregidor quien aprovecha cualquier circunstancia para alargar el juicio, ganar tiempo y aprovecharlo en beneficio propio: presuntas violaciones al debido proceso, alegaría.

Aguayo sigue siendo un dolor de cabeza para  el Congreso a tres años de que laboró ahí y también lo es en su propio partido en donde ahora se presenta como flamante precandidato a la alcaldía.

Luego de que Aurelio Martínez ‘El Chachis’, fue rescatado por sus amigos en Morena que le consiguieron la delegación de Banobras en Guanajuato, el profesor José Luis Zúñiga, líder de Redes Sociales Progresistas se movió rápido y ya tiene candidata a la alcaldía en León.

Se trata de Rosa Elba Pérez que fue diputada federal por el partido Verde en 2012 y luego candidata de Convergencia (ahora MC). Buscaba ser candidata independiente y del cielo le cayó la nominación de un partido nuevo.

CARLOS ZAMARRIPA: 12 AÑOS EN EL CARGO

El gobernador Diego Sinhue Rodríguez nunca le ha regateado respaldo público a Carlos Zamarripa y más en el último mes en el que ha machacado la reducción en la incidencia de homicidios en lo que va del año con respecto al anterior e insiste en la evaluación de Causa en Común que pone a Guanajuato con el índice de impunidad menos alta.

Hace exactamente dos años, el Fiscal rendía protesta como tal ante el rechazo de un sector de la oposición en el Congreso local encabezado por Morena que cuestionaba que el nombramiento hubiera pasado solamente como un aviso y no se sometiera a la aprobación del Legislativo.

El mandatario estatal no tuvo dudas de mantener a Zamarripa en la Fiscalía. Hay quienes dicen que se trata de un signo de debilidad frente a su antecesor Miguel Márquez y otros que perdió la oportunidad de relanzar la estrategia contra el crimen en el estado.

Él cree que, al contrario, mantener al fiscal y al secretario de Seguridad es una muestra de sensatez y sentido común porque desde su punto de vista, ambos solo necesitan una rienda y no estar tan sueltos como ocurrió con Miguel Márquez cuyo error había sido, dejarlos moverse con libertad en el gobierno.

Zamarripa ha sobrevivido a una parte de los tres últimos gobernadores de la entidad: los 3 primeros años con Juan Manuel Oliva; todo el sexenio de Márquez de la mano del secretario de Seguridad, Alvar Cabeza de Vaca, y los poco más de dos años que lleva en el poder Rodríguez Vallejo.

Ha logrado resistir en los últimos meses unas de las duras embestidas federales que prácticamente le pone la etiqueta de indestructible porque desde la 4T buscaron la forma de tumbarlo y no pudieron.

Y si bien, no es el responsable absoluto de la seguridad ni del alto índice de homicidios dolosos en la entidad, la baja que hoy se vive en la materia significa un pequeño remanso para él al tiempo que de manera paralela, crece un drama en el que fue claramente omiso: los desaparecidos en Guanajuato.

Doce años en el cargo y una vez superada la embestida de la 4T, Zamarripa se mantiene como fiscal contra viento y marea. Pese al desgaste, su poder y su posición, son increíblemente intocables.

HOMICIDIOS DOLOSOS: LOS ASEGUNES DEL OPTIMISMO OFICIAL

Han sido tan adversas las cifras que no sorprende que cualquier dato positivo sea celebrado con gran jolgorio como lo ha hecho el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo en los últimos días con la disminución de homicidios dolosos durante el primer mes del año en comparación con el mismo perIodo del año pasado.

La tendencia parece mantenerse a la primera quincena de febrero y en una semana más, si se conservan estas cifras, el estado podría acumular por primera vez en varios años, dos meses con cifras favorables.

Pero es muy pronto para echar las campanas al vuelo. Hay que consultar las hemerotecas para confirmar que enero de 2020 era hasta ese momento, el mes más violento en el estado en 20 años porque nunca se habían registrado 453 asesinatos en 31 días.

De hecho, el año anterior ha sido el más violento en la historia del país. Enero de 2021 también fue a nivel nacional un mes menos violento que el del año anterior. En Guanajuato, la disminución fue del 30% al pasar de 453 a 335 y a nivel nacional, solo del 5%.

Es apenas lógico que la cifra de homicidios dolosos vaya a la baja después de que las cifras se dispararon a lo largo del año anterior. En algún momento, la entidad tenía que encontrar un remanso y es plausible que se encuentre justo cuando Diego Sinhue públicamente reconoce el mejor momento de la coordinación con el gobierno federal.

Pero sobre todo que lo diga no como el típico cumplido ante las autoridades federales. Esta semana lo comentó en la conmemoración del Día del Ejército y en algún otro evento en el que destacó que hasta la Fiscalía General de la República se había puesto las pilas y ya tenía expedientes abiertos por delincuencia organizada, algo que no había ocurrido en varios años.

La cifra puede decirnos que estamos en lo que Alfonso Durazo, exsecretario de Seguridad federal, llamaba el punto de inflexión o la línea de contención de la violencia. Pero solo eso.

Por regiones geográficas, hay que destacar que los homicidios dolosos bajaron en Celaya, Irapuato y Salamanca mientras que en León aumentaron de 46 a 51 y fue uno de los cinco más más violentos entre los 15 que registran un mayor número de asesinatos.

Guanajuato sigue siendo el primer lugar nacional con esos 335 asesinatos, por encima de Baja California que tiene 284 o Jalisco con 212.

Las cifras establecen una luz al final del túnel y la mejor sintonía representa un aliciente adicional de que el estado por fin tocó fondo.