Arte y color: Jorge deslumbra con sus sombreros artesanales a San Francisco del Rincón

Fotos: Jonathan Juárez

Jonathan Juárez

San Francisco del Rincón.- Jorge Rodríguez es artista. Su pasión es la de plasmar la pintura en cualquier superficie que se lo permita.

Aunque es proveniente de San Miguel de Allende, lleva cerca de año y medio en San Francisco del Rincón, donde rápidamente se adaptó a plasmar lo que ama en lo más tradicional de esta ciudad: los sombreros.

Tengo 38 años y desde que tengo uso de razón aprendí. Nunca he tomado clases y tuve la oportunidad de hacer servicio en la Casa de la Cultura, en San Miguel de Allende. Lo mío es la pintura: puedo pintar con los dedos. Si me traes una piedra, te puedo hacer un paisaje. Sobre lo que sea. Tengo aquí un año ocho meses y muchas personas me dijeron que pintara sobre el sombrero, por pura casualidad, estaba pintando aquí cuadros chiquitos y una persona me dijo: píntame algo en un sombrero”.

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Hace seis meses una persona le solicitó pintar en un sombrero, y desde entonces continúa. De boca en boca comenzó a darse a conocer. Fue ahí donde muchos amantes del arte en San Francisco se dieron cuenta de la existencia de Jorge, por lo que comenzaron a buscarlo.

“Yo ya no trabajo, yo hago lo que me gusta y aparte me pagan. Yo vivo, no sobrevivo. Hay gente que se encierra en una rutina de ocho horas. Mi lema es que, si haces lo que te gusta, vives, y lo ves más fácil. Mucha gente me pregunta de dónde saco las flores. Mi oficio es: si yo veo una flor, me quedo observando su textura, su tamaño, sus colores, le pongo mucha atención”.

Jorge es casado y tiene un hijo de ocho años. Sus sombreros se han llevado a Arizona, y Orlando. Actualmente tiene un pedido en Puerto Rico de 300 piezas.

Un aspecto que le ocurrió, que califica como curioso, fue poco después de que llegó a radicar en el municipio. Se puso a pintar en el Jardín Principal, de donde funcionarios lo corrieron.

Él les argumentó que no estaba vendiendo productos, sino ejerciendo el arte de pintar sombreros, productos tradicionales de San Francisco del Rincón, por lo que era una manera de promoción: “es como si llego con un libro y me pongo a leer”.

Su argumento convenció para que dejaran de retirarlo y ahora, cada vez que puede se instala a pintar y exhibir los sombreros.