Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Óscar Javier Castro es migrante y salió de su natal San Pedro Sula, Honduras, rumbo a Estados Unidos hace tres semanas, lleva dos días en Celaya tratando de juntar dinero para continuar con el viaje que -asegura- le traerá algo mejor a su vida y a la de su familia. Como ahora, hace un año también viajó en tren pero lo detuvieron y deportaron en San Antonio, Texas.

Así como él, decenas de migrantes pasan diariamente por esta ciudad rumbo a la Unicón Americana para buscar una mejor vida

Aunque ya no son los grupos grandes que se veían años atrás pasar arriba de los vagones del tren o caminando por las vías que atraviesan la ciudad, los indocumentados siguen transitando el municipio.

‘México es un lujo’

Óscar y otros migrantes contaron que para ellos estar en México es un lujo, pues aún con pandemia, la inseguridad y violencia que impera en este país, Honduras está peor.

Con resignación y a la vez con fe en que llegarán a su destino, aseguraron que sí temen ser secuestrados o sufrir un accidente en el tren, pero eso mejor que estar en su país.

“En nuestro país no hay ahorita muchas oportunidades de trabajo, primero fue la pandemia, pasaron dos huracanes que (…) nos dejaron sin nada. Aquí en Celaya sí nos han dicho que está peligroso, el año pasado vimos como secuestraron a unos, pero también en mi país arriesgamos nuestras vidas, porque el presidente que tenemos no sirve para nada; si salimos a protestar a la calle, la policía y quienes trabajan para ellos nos matan, allá no se puede pelear por nuestros derechos, no hay medicinas, no hay escuelas, no hay empleo, no hay luz, no hay muchas cosas que aquí sí. Venimos huyendo no sólo de la pobreza sino de la miseria de vida que nos da nuestro gobierno”, contó.

Albergues cerrados

Celaya es un punto en el que muchos migrantes se detienen a descansar, pero ahora por la pandemia de la covid-19 los albergues están cerrados y muchos han tenido que habilitar las calles para dormir. Y aunque temen que se puedan contagiar de coronavirus, platicaron que vale la pena arriesgarse.

“Lo más difícil ha sido la necesidad de dinero, hay días que comemos y días que no, días dormimos, días no, porque a veces nos toca dormir en el tren, a veces nos toca dormir en la calle, es bien difícil, pero es más difícil vivir en la pobreza. El año pasado que pasé (por Celaya) estaba bastante peligroso, sí sé que está peligroso todo el camino porque incluso vimos cómo secuestraron a una pareja, a otros chavos más, pero nosotros ya no podemos perder más”, mencionó Oscar.

A principios del 2020 –antes de la pandemia- se recibían diariamente en promedio 150 personas en la ‘Casa del Migrante’, pero durante los primeros meses de la contingencia sanitaria bajó a dos diarios. En las últimas semanas nuevamente comenzaron a pasar debido a la crisis económica, política y social que se vive en sus países.

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LC