Staff Correo

España.- Las silent discos son la última moda en Europa. Ubicaciones como la playa de la Mar Bella, el Fòrum, el parque de la Ciutadella o Montjuïc en Barcelona, se convierten en discotecas al aire libre sin ruido, ya que los participantes escuchan la misma música, pero cada uno desde sus propios auriculares.

A diferencia de las discotecas convencionales, aquí los asistentes bailan mientras escuchan la música a través de audífonos inalámbricos. Aquellos que no llevan los auriculares no pueden escuchar la música, lo que produce el efecto de una sala llena de gente bailando en silencio.

Este formato, se ha visto impulsado por el cierre del ocio nocturno a causa de la pandemia de Covid-19. Congrega a decenas de personas con sana distancia y actúan por separado.

El modo de funcionamiento es que, a la entrada de la discoteca, que carece de música ambiental, se entregan unos audífonos inalámbricos.

A través de ellos se puede regular el volumen, desconectar por completo el sonido para hablar con alguien que tengamos al lado o cambiar la música a cualquiera de los tres canales que emiten sesiones a la vez, donde cada tipo de música está identificada con un color: verde, azul o roja.

El DJ a la distancia puede saber qué música tiene más adeptos.

Este formato ahora se ha popularizado en otros lugares como The Federal Bar de Los Ángeles o la sala Picadilly de Valencia, donde nada más acceder tienes de elegir entre tres cascos con colores diferentes que corresponde con un estilo musical distinto.

¿Asistirías a una fiesta silenciosa?

Según la Organización Mundial de la Salud, el nivel más alto permisible de exposición al ruido es de 85 decibelios durante un máximo de ocho horas.

En las discotecas, el sonido suele alcanzar los 100 decibelios. Una magnitud que únicamente podríamos escuchar sin riesgo durante 15 minutos al día. Si se prolongan en el tiempo estas cifras, pueden aparecer problemas para la salud como pérdida de audición o hipertensión.