Roberto Lira

Celaya.- El obispo de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia, señaló que sociedad y gobierno deben ‘ponerse las pilas’ y entre todos reconstruir el tejido social para recuperar la tranquilidad en el municipio y el estado.

Señaló que los recientes hechos de violencia que han subido en su nivel, es la manera de generar temor en la sociedad por parte de los grupos delincuenciales.

Durante las últimas semanas los niveles de violencia han incrementado de manera importante en el municipio de Celaya y la región en que se registran decenas de ejecuciones y los hallazgos de cuerpos desmembrados, así como ataques a negocios y viviendas, por lo que el prelado celayense insistió en que todos los integrantes de la sociedad deben colaborar para reconstruir el tejido social.

“Tenemos que ponernos las pilas todos, porque clarom vienen de fuera estos, pero hallan aquí el jale. Necesitamos luchar todos por reconstruir el tejido social; no es una cosa sencilla, en la base la sociedad está minada, no hay la formación para ser pacíficos y claro, en el fondo está pues empezando por la droga, a veces como que nada más los que la venden, no, también los que la consumen”, comentó el obispo.

Señaló que el ‘huachicol’ son actividades que se realizan buscando obtener ganancias de manera fácil por encima de la justicia y del crecimiento de esta actividad toda la sociedad tiene un grado de res-ponsabilidad.

“Ojalá que todos pongamos lo que nos toca para mejorar, lo del ‘huachicol’ es un problema que nace del deseo de tener ganancia fácil, pasando sobre la justicia, y otras muchas cosas. Sí necesita-mos reaccionar y ahí tenemos culpa todos; decimos las autoridades, pues sí les toca una parte, pero a todos nos toca y lo sentimos como Iglesia, todos tenemos que trabajar por formar la conciencia de que tenemos que respetar a los demás a la justicia fundamental, el amor a los demás, no mis intere-ses”, expresó Castillo Plascencia.

El obispo de la Diócesis de Celaya resaltó en que falta trabajar más en la inteligencia y no solo en hacer recorridos con las patrullas, los cuales los delincuentes solo esperan a que pasen para seguir realizando sus actividades.