En 1995, cuando los priistas de guayabera y lentes oscuros todavía eran tratados como rockstar al llegar a los pueblos, Ignacio (‘Nacho’) Vázquez Torres, político de la vieja guardia tricolor, recorría terracerías del noreste pidiendo el voto para ser gobernador. En aquellos años, ya dedicado a escribir crónicas para El Nacional de Guanajuato, personalmente pude escuchar su retórica hueca y acartonada en varios eventos de campaña, y observar, como los políticos locales, con modos serviles le organizaban las barbacoas, y le tenían lista la banda de viento para que arribara al kiosko entre porras y confeti, mientras él movía los brazos para un lado y otro.

Veinticinco años después, su sobrina Antares Vázquez, pero ella senadora por Morena, también se placea en esos mismos caminos. Como su tío, parece tocada por la tentación de ser gobernadora. Estos días, realizó un recorrido sierra adentro pretextando su segundo informe como legisladora, aunque en la real politik eso puede interpretarse como el banderazo de su partido a la disputa electoral en la zona.

Antares Vázquez.

Es la primera morenista con cargo de más alto perfil, que da la cara en esos municipios luego del escándalo en el que hace meses se vio involucrada la exsubdelegada federal Arisbeth García, quien tuvo que renunciar ante las irregularidades detectadas en el manejo del programa ‘La Escuela es Nuestra’.

Se le vio animosa repartiendo una publicación y dialogando en mercados, jardines, calles, fondas, y hasta en caseríos remontados en laderas. A la usanza de los políticos de antes ‘todo terreno’, se grabó y retrató agitada subiendo cerros, comiendo en una casa humilde, condescendiendo con ancianas. Solo que a diferencia de aquellos que se hacían fotografiar en ese mismo tipo de locaciones, pero cuyas imágenes aparecían hasta días después en algún medio impreso, Antares aprovechó la tecnología para que en tiempo real se le viera entregando medicinas en un tianguis y gastando la suela en los rincones de Atarjea.

Tratándose de una senadora que ha cuestionado los excesos de la derecha guanajuatense, también se esperaría de ella un abordaje más inteligente y menos convencional de las problemáticas de la Sierra Gorda, pero no, su manejo estuvo en el tenor de la trillada victimización de la pobreza y la marginación; bueno, hasta se trepó al cuento efectista de los indígenas piratas que inventó Sedeshu y en una comunidad mestiza de Xichú que visitó, según ella estaba con chichimecas.

Circularidades de la política: con la derrota de su tío ‘Nacho’, entonces Acción Nacional comenzó el paulatino y férreo control de toda la región noreste, y un cuarto de siglo después, cuando el PAN se ha convertido en la peor versión del PRI, ahora ella salta al ruedo y le muestra el capote a los azules. Habrá que ver si trae con qué para dar estocadas, o nomás es protagonismo y ruido mediático.

León Ledezma.

Antares: entre sangre azul y viejo PRI

Quién sabe si porque llevará mano en la designación de candidaturas, pero llamó la atención una declaración de Antares Vázquez en San José Iturbide, señalando que Morena buscará a los mejores hombres y mujeres por lo que aún nadie debe sentirse candidato. Se supondría entonces que pretenden reclutar a quienes se ajusten a esa máxima de su partido: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. La gran pregunta es dónde encontrarán esas opciones, y si acaso existen. Porque muchos de los que nutren sus filas son de hechura panista, y no pocos forjados bajo la sombra del defenestrado y desprestigiado exgobernador Juan Manuel Oliva; otros, provienen de variados partidos pero igualmente son chapulines sin escrúpulos ideológicos.

También, agregó que evitarán lleguen los ‘políticos arribistas’, solo que ella misma sembró dudas sobre si su dicho no será pura demagogia, y es que por la expectativa de que Morena proyecte frescura y perfiles que imanten al electorado, más de algún perspicaz simpatizante de AMLO frunció el ceño, al ver cómo se hizo acompañar en varios municipios por un político oriundo de San Luis de la Paz de nombre León Ledezma Jaramillo, a quien placeo entre la gente presentándolo con mucho énfasis como una de sus figuras en la región. Lo cual no es congruente con sus palabras, pues este profesor jubilado y grillo ludovicense personifica perfectamente al político arribista y acomodaticio: primero estuvo en el PRI, luego, ya acomodado en otro bando fue secretario particular del exalcalde panista Armando Rangel; también, fue oficial mayor y secretario de Ayuntamiento; después, volvió a cambiar de color y en 2012 llegó al cabildo representando al PANAL, incluso, estando al frente de la Comisión de Seguridad, tuvo un escándalo sonado porque en su afán protagónico se enfundó una chamarra de la Policía en un operativo de seguridad.

En 2018, apareció en la boleta encabezando la planilla de Morena a la alcaldía, y no le fue bien, cayó al tercer lugar con apenas el 17% del total de votos emitidos, y eso porque le dio un empujón el tsunami de López Obrador.

En un debate entre candidatos organizado por el IEEG en mayo de ese año, Luis Gerardo Sánchez, que a la postre ganaría la elección, le dijo en una replica: “Profesor León Ledezma, ¡usted es el viejo PRI! ¿No se acuerda que pertenecía al PRI?”

El aludido guardó silencio.