Agencias

Tamaulipas.- Migrantes haitianos que huyen de la pobreza y el hambre en su país natal dijeron que los planes de Estados Unidos para enviarlos de regreso a Haití no los desalentará, al tiempo que miles de personas acampaban ayer en la frontera de Texas después de cruzar desde México.

La gente continuó vadeando por el río Bravo ayer por la tarde, reingresando a México para comprar agua, comida y pañales en Ciudad Acuña, antes de regresar al campamento en Texas debajo y cerca de un puente en la ciudad fronteriza de Del Río, en Texas.

Junior Jean, de 32 años de Haití, vio cuando la gente cautelosamente cargó cajas de agua o bolsas de alimentos por las aguas del río cuyo cauce se encuentra hasta la altura de las rodillas. Jean dijo que vivió en las calles en Chile durante los últimos cuatro años, resignado a buscar comida hurgando en la basura.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó ayer que trasladó a unos 2 mil de los migrantes del campamento a otros lugares para su procesamiento y posible expulsión de EE. UU. El departamento agregó que para mañana en la mañana tendrá 400 agentes y oficiales en la zona y enviaría a más en caso de ser necesario.

El anuncio significó una respuesta rápida a la llegada repentina de miles de haitianos a Del Río, una ciudad de Texas de unos 35 mil habitantes ubicada aproximadamente a 230 kilómetros (145 millas) al oeste de San Antonio. Se encuentra en una franja fronteriza relativamente remota que carece de la capacidad para albergar y procesar a un número tan grande de personas.

Pero la deportación permanece latente

Estados Unidos podría efectuar entre cinco y ocho vuelos diarios a partir de hoy, pero un oficial sostuvo que no serían más de dos y que tal vez a todos los migrantes se les harían pruebas diagnósticas de Covid-19. Ambos funcionarios solicitaron el anonimato porque no estaban autorizados a hacer declaraciones sobre el asunto.

Los haitianos han estado migrando desde hace varios años a Estados Unidos en grandes números desde Sudamérica, y muchos abandonaron su nación caribeña tras el sismo devastador de 2010. Después de que se acabaran los empleos por los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, muchos emprendieron la travesía peligrosa a pie, autobús o auto hacia la frontera.

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, se reunió en Tabasco con autoridades locales y federales, para intercambiar comentarios sobre la situación migratoria que aqueja al sureste mexicano.

En un comunicado, la Segob informó, además, que el diplomático estadounidense se reunió con agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), con quienes sostuvo un diálogo sobre los procesos de atención a los migrantes.

ac