Divisadero Opinión

Alcalde humillado:  Y llegó la oratoria florida…

(Enojo en Tierra Blanca) Esta no es la postal de un político en campaña, pero el suceso tiene ingredientes que van del ridículo al azoro.

El sábado por la tarde, en la cabecera de Tierra Blanca, se vivieron escenas propias de conflictos en Oaxaca o Chiapas. En un video divulgado por el reportero Miguel Ángel Mejía en sus redes sociales, se observa que en el marco del reclamo por una obra no realizada, se desborda el descontento y habitantes de una comunidad están a punto de linchar al alcalde panista, Pedro Pueblito Hernández, al modo como en algunos lugares del país la gente se hace justicia por propia mano.

Se escuchan disparos de la Policía, hay tensión, gritos, forcejeos, por el costado de una patrulla aparece el alcalde semidesnudo. Entre reclamos airados es llevado casi en vilo a un vehículo que hace maniobras apresuradas para alejarse, los inconformes lo persiguen, confrontan a los elementos: “¡Llévense a su ratero, no las van a pagar, pura rata!” 

Seguramente lo que detonó esta situación tiene complejidades que no se alcanzan a vislumbrar en esa atmósfera de descalificaciones, pero la crudeza de las imágenes es contundente: ‘Pebo’, el alcalde que llegaba a las reuniones con sus pares de la región muy coqueto luciendo saco, sombrero, como sintiéndose quinceañero, y que solía acaparar el micrófono a veces sólo para decir barbaridades, este sábado por la tarde perdió el glamour y se le vio despeinado, humillado, recibiendo insultos de sus paisanos, rodeado de policías que dispararon sus armas para protegerlo. 

Pedro Pueblito, el mismo que en abril de 2019 en un acto público se ufanó de que en su municipio habían encontrado un huevo como de dinosaurio, exactamente dos años después, sin camisa y zarandeado, huye despavorido en las calles de su propia tierra. No cabe duda que el poder es una frágil fantasía.  

Gobierno del estado, como igualmente alcaldes y alcaldesas del rumbo, debieran mirarse en el espejo de este suceso. Y es que “tanto va el cántaro al agua…” 

¡Mamá, soy Paquito…!

Como ya es costumbre, esta temporada nos ofrece perlas verbales y postales tragicómicas de quienes buscan el poder. Aquí iremos documentando esa oratoria florida y algunas piezas dignas de formar parte del museo del folclor político del noreste. Lectores, ¡preparen las palomitas!

Convencidos de que hoy lo importante no son las propuestas o la doctrina de los partidos, sino venderse igual que lo hace una marca de refresco, embutidos, o alimento para gatos, los políticos son capaces de convertirse en bufones, de peregrinar hincados hasta los pies del Señor de los Trabajos, o de buscar conmover victimizándose al modo de los guiones lagrimosos de las telenovelas.

Es indudable la dignidad de los oficios con los que sobrevivimos la mayoría de los mexicanos, pero hacer con la pobreza mercadotecnia política, cuando menos demuestra falta de imaginación. Hasta las escenas de Luis Buñuel en su película clásica ‘Los Olvidados’ se quedan cortas ante este “conmovedor” relato donde un candidato habla de su heroica y sufrida infancia. Poco faltó para que el ‘Chino’ dijera que Salvador Díaz Mirón se inspiró en él para escribir su conocido poema: “Mamá soy Paquito/ no haré travesuras/ Y en voz de sollozos/revienta y murmura… 

“A veces no había para comer, en mi casa se cocinaba con leña, teníamos un fogón y ahí se cocinaba. No éramos los que teníamos para comprar ropa siempre, era complicado, y uno tenía que ganarse la chamba allá afuera, y bueno me fui a trabajar a la central muy chiquillo, y lavaba camiones, cobraba las entradas, barría la central y nunca me ha dado pena. Trabajé vendiendo cosas de catálogo, me ponía a repartir donas, después me metí a trabajar en las pizzas. Fui acólito, vendí tacos de canasta, vendí tacos de tripitas…” (Gerardo Sánchez, del PRI, aspirante a reelegirse alcalde de San Luís de la Paz, en una entrevista divulgada días antes de pedir licencia).

El Sermón de la Montaña…

Quizás motivada por el ambiente de Semana Santa y con la inspiración del Monte de los Olivos, esta contendiente inició su campaña lanzando una sofisticada homilía desde lo alto de un cerro de Atarjea. Por sus gesticulaciones y movimientos, en su video se puede apreciar que tras la cámara alguien sostiene el discurso haciendo las veces de un teleprónter entre huizaches, sólo que el viento o su nerviosismo movía mucho las letras y la candidata titubea en su lectura. 

Es evidente que se trata de un texto inducido por sus jefes del partido y que trae línea de repetir hasta el cansancio que todo México es un desastre, menos Guanajuato. Sin embargo, a ese idílico ‘Sermón de la Montaña’ le faltó agregar “pequeños” detalles, como el de que trascurridos treinta años con  gobernadores del PAN ese municipio aún no cuenta con carretera pavimentada hasta su cabecera, y también, que en esos caminos los asaltos a comerciantes foráneos se hicieron más frecuentes mientras ella gobernaba: 

“A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional hoy Guanajuato es un estado próspero, los gobiernos de Acción Nacional generan las condiciones necesarias para lograr la superación de las personas, promueve una economía de desarrollo social, apoya a los emprendedores y la participación ciudadana. Hoy los gobiernos del PAN en Guanajuato son sinónimo de crecimiento, desarrollo y de buenas oportunidades para todos” (María Elena Ramos Loyola. del PAN, aspirante a relegirse alcalde de Atarjea).

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