Al escuchar las declaraciones del senador Ricardo Monreal, en las que expresaba su intención de extender el radio de influencia del partido en el gobierno, me acordé de mi nana. Para ella, cruzar la calle era cosa de gente grande. Por eso, para enseñarme a mirar a ambos lados y que no se me olvidara que debía ser precavida, me agarraba de la mano y me decía: ¡Cuidado, ahí viene la muerte! Y, esa era la señal para salir corriendo y alcanzar la otra banqueta, en forma heroica. ¡Ahí viene Morena!

Así, en esta semana en la que hemos tenido cambio de estafetas en el estado, el senador Monreal aprovechó el vuelito y puso el dedo en la llaga. Dijo que la intención de Morena era llegar a Guanajuato, como una solución a los males que aquejan al estado. Por supuesto, ya encarrilado se refirió a la violencia se había propagado en forma explosiva y a lo rápido que se había desintegrado el tejido social.

La estrategia morenista sigue siendo la misma, porque ha sido efectiva. Al son de divide y vencerás, el ataque verborreico de Monreal puede verse en dos sentidos. La manifestación de una necesidad de reflector, ya que una vez más el presidente López Obrador no lo está considerando en su círculo rojo, en el que por el momento parece que sólo figura la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. En esa condición, aprovecha la oportunidad para llevarse un poco de la luz de los reflectores que ya no lo ilumina.

La otra interpretación es la de una expresión legitima de Morena de hacerse presente en un estado cuya población no les ha favorecido con su voto en forma mayoritaria como sucede en otros estados del país. El coordinador de Morena en el Senado no se fue por las ramas, todo lo contrario, lanzó el dardo al centro de la diana. Sostuvo que el proyecto político del estado está agotado, desgastado, y remató declarando que Guanajuato es posible que sea, quizá, el lugar más inseguro del país.

Sin ingenuidad, podemos decir que el análisis de Monreal lleva partes de razón. Es cierto que los niveles de inseguridad han crecido mucho en poco tiempo. Es verdad que el crimen organizado ha hecho fechorías que nos ponen la piel de gallina y que anhelamos recuperar ese ambiente de paz y concordia que no hace tanto tiempo se gozaba en Guanajuato.

Monreal Ávila es un hombre que sabe utilizar la palabra. Declaró: “Es obvio que el modelo político que se ha aplicado, en los últimos 24 años o más, ahora está en crisis; no sólo por la inseguridad y la delincuencia, sino por el aumento de la deuda, sin posibilidades de solución, y por el abandono de los servicios públicos”. Parece que se le fue la mano al senador. No obstante, escucharlo nos debe poner en alerta. No todo lo que dice Don Ricardo está bien ni todo es falso. No obstante, es bueno decantarlo por el crisol del análisis. Separar, como hacía mi nana y como aconsejaba el propio presidente López Obrador, los frijoles limpios y los que están llenos de gorgojos.

A nadie nos gusta levantaros por las mañanas y enterarnos que asesinaron a cuatro mujeres en Celaya, que estalló un artefacto en Salamanca, que llegó una entrega explosiva a un bar en el que salió lastimada gente inocente. A nadie. Tampoco nos gustan las respuestas evasivas, las investigaciones infructuosas, la lista inacabable de buenas razones de por qué no se resuelven los problemas.

Tampoco nos gustan las lágrimas de los familiares de las víctimas, el miedo de la gente de bien que lo único que queremos es salir a trabajar para traer el pan y la sal a nuestras mesas. Queremos que nuestro esfuerzo fructifique y que no nos lo quiten por la mala. Queremos imaginar un futuro mejor en el que los nuestros tengan posibilidades en vez de enfrentar peligros. Vivir con el Jesús en la boca no es una forma anhelada de vida. Lo sabemos, lo sabe el senador Monreal. Es cansado vivir con el yugo de la perversidad.

Por eso me acordé de la advertencia de mi nana. Porque los temas que está abordando Ricardo Monreal son de gente grande, son asuntos que necesitan estatura y no personas que anden revolviendo la suciedad, porque de esa forma todos terminamos manchados. Se requiere altura para generar soluciones. Él sostiene que el partido en el poder tiene esas capacidades. ¿Será? ¡Ahí viene Morena! Ya nos lo están advirtiendo.