Agreden guardias a centroamericanos

Tuvieron que dormir incluso en el piso, ante la falta de camas para todos. Foto: Daniel Peña

La asociación Manos Extendidas recibió al doble de personas para las que tiene capacidad

Vicente Ruiz

CELAYA, Gto.- El albergue de migrantes Manos extendidas a los Necesitados, se vio rebasado este fin de semana con el arribo de más de 80 personas originarias de Panamá, Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, luego de ser repelidas a balazos y golpes por los custodios del ferrocarril, cuando trataban de seguir su camino hacia la frontera norte.

Tuvieron que dormir incluso en el piso, ante la falta de camas para todos. Foto: Daniel Peña
Tuvieron que dormir incluso en el piso, ante la falta de camas para todos. Foto: Daniel Peña

La capacidad del lugar es para 35 personas, así que todo el espacio disponible fue utilizado, incluido el suelo, para que los migrantes descansaran, se alimentaran y asearan, refirió Jorge Vázquez Martínez, titular de la asociación civil.

Los hechos ocurrieron entre la noche del viernes y madrugada del sábado. Los migrantes pretendían continuar la marcha, pero ante la lluvia, el frío y el peligro, buscaron refugio.

“Fue histórico”

Vázquez detalló que tuvieron que usar colchones emergentes para ofrecer descanso a los centroamericanos. “Esto fue histórico, nunca nos había pasado  en todo el tiempo que tenemos, que nos llegara tanta gente, no teníamos capacidad en camas”, dijo.

“Atendemos unas 35 personas, aún colocando algunos colchones emergentes, esta gente ya no buscaba sólo refugio, sino estar a salvo de la violencia de que fueron víctimas”

Jorge Vázquez Martínez,  encargado del albergue

Comentó que el flujo de refugiados es constante hasta el 20 de diciembre y en enero el albergue se encuentra casi solo.

“Esta gente ya no buscaba sólo refugio, sino estar a salvo de la violencia de que fueron víctimas con los elementos del Cuerpo de Guardias del Valle de Toluca”, refirió.

Los migrantes le relataron que a uno de ellos le volaron un dedo de un balazo, a otro lo golpearon hasta el cansancio, aun cuando suplicaba a los guardias que lo dejaran ya que tenía problemas con el corazón.

El sábado por la tarde comenzaron a irse, quedando 22 personas. El domingo había 14, y ayer todo regresó a la normalidad.

Comentarios

Comentarios